Diez ómnibus pagados por la Entidad Binacional Yacyretá para que todos vayan sentados y tres camiones de las Fuerzas Armadas con un paquete de alimentos para cada familia formaron parte del convoy que en la tarde-noche de la víspera, trasladó a las familias indígenas de la plaza Uruguaya hasta sus comunidades de origen para evitar un inminente desalojo.
De esa manera, finalmente, tras varias conversaciones con los líderes, la nueva titular del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), Lida Acuña, logró llevarlos de nuevo a sus territorios en cinco meses. En la noche del miércoles, se fueron los que ocupaban el antiguo edificio del INDI, llevándose 170 kits de alimentos. Para hoy está previsto que hagan lo propio quienes ocupan la plaza Italia de Asunción.
"Sabemos que con Lida Acuña nuestro sueño será realidad. Nos vamos con fe en que todo empieza a cambiar para nosotros. Gracias a todos y disculpen hermanos asuncenos por estar tanto tiempo en las plazas de la capital", señala parte del documento refrendado ayer en el INDI por el cuestionado líder mbya Tomás Domínguez, de la comunidad Mondaymí, Caaguazú, junto a otros responsables de la plaza.
EN EL LUGAR. Los nativos van provistos solo con víveres y no así con los demás elementos y servicios que solicitaron en varias oportunidades.
Se conformó una comisión de seguimiento que visitará las comunidades de modo a verificar el correcto uso de las ayudas y a colaborar a consolidar el arraigo de las familias nativas.
Según dispuso la nueva administración del INDI, es el Estado el que irá a las comunidades para evitar que los pobladores regresen cada tanto a Asunción por los mismos reclamos.
"Vamos a trabajar sobre los tres ejes propuestos: protección del territorio, participación y desarrollo desde la perspectiva indígena", dijo Acuña.
Las familias que habían venido pidiendo tierras fueron trasladadas hasta otras comunidades, que dieron su consentimiento a que se queden en el lugar hasta tanto el Estado cumpla con ellos.
El trajín fue enorme en la tarde de ayer desde que se anunció el operativo retorno.
Las mujeres comenzaron temprano a juntar sus enseres y los hombres a desmontar las carpas negras. El hecho ocurrió para evitar el inminente desalojo.