La paradójica Asunción, fundadora de ciudades, que no se conforma con las traiciones de sus hijas históricas y se traiciona a sí misma dándole las espaldas al río Paraguay. Todo un personaje, sin duda.
Enfrenta a la gente, pero esconde sus encantos, no muy visibles últimamente. Es que Asunción no es narcisista, mucho menos exhibicionista; le gusta retener secretos, finge timidez para luego soltarse. Primero prefiere mostrar su lado más feo, y lo hace para que uno se empecine en indagar más y más hasta despojarla de su máscara secular.
Si Asunción está tan rodeada por "ciudades dormitorio", como les dicen, entonces la Capital se está convirtiendo en una ciudad laboratorio, en donde pasa de todo, y en esta experimentación se agita la coctelera de la ficción.
Aunque cantada en guaranias y evocada en poesías, Asunción no ha alcanzado una mayor dimensión en la ficción narrativa; aún falta esa simbiosis plena que se da entre escritor y ciudad, por citar un ejemplo nacional: Casaccia y Areguá.
Lejos de la postal cliché, en las narraciones aparecidas en este siglo, Asunción apunta a convertirse en protagonista sencillamente porque ya no se conforma con ser un mero telón de fondo o marco decorativo sobre el cual discurren escenas y personajes. Es que ella misma lo exige, me pasa a veces eso, y la tengo que incluir, de manera expresa o tácita, y así en un cuento puede aparecer un lugar preciso de Asunción, y en otro se refleja en una esquina cualquiera, y a menudo se insinúa en el habla de los personajes; todo sugiere, pues, que se trata de Asunción, como hice en la mayoría de los cuentos de Clonsonante.
No es la serie de detalles geográficos e históricos en confluencia, sino la mezcla de elementos cotidianos y fantásticos con los fragmentos de vida diluidos entre casas y calles, lo que resulta interesante. De ese entrevero de nombres puede aparecer algo del espíritu o de la esencia que impregna a la ciudad. Más que un croquis o una radiografía cultural, hay que buscar en las páginas como si fueran calles de Asunción donde el lector pueda cruzarse con sus propias vivencias o sorprenderse al tropezar con algo nuevo a través de la ficción.
Todos los libros admiten varias lecturas, toda ciudad también forja variadas impresiones. Algo de la laberíntica Asunción lo llevamos todos adentro. Una problemática móvil.
No hay ser que no lleve en su interior una maqueta mental de lo que fue y de lo que es su ciudad; los diseños mentales se contraponen y forman un solo plano donde fluyen los recuerdos que transitan esta maqueta como si fueran vehículos movidos por el tiempo, ese combustible que, aunque expira, todo lo mueve.
José Pérez Reyes
Escritor
www.joseperezreyes.blogspot.com
PERFIL DE PÉREZ REYES
Es, además de escritor, abogado y profesor universitario. En 2002 publicó el libro de cuentos Ladrillos del Tiempo, que contenía 15 cuentos escritos en el período 1990-2000. Su relato "Ese laberinto llamado ciudad" fue incluido en la antología publicada en Colombia por el Convenio Andrés Bello, luego de su participación, en el 2003, en el III Encuentro de Nuevos Narradores de América Latina y España. Fue elegido por un jurado como uno de los 39 escritores menores de 39 años más destacados de América Latina, y pasa a integrar los numerosos eventos de Bogotá 39 y la "Antología del cuento latinoamericano" publicado por Ediciones B. Su último libro de cuentos, publicado en el 2007, se titula Clonsonante.