Con fuerte énfasis en el plano social, la preocupación regional sobre el golpe de Estado en Honduras y nulo avance en los temas económicos más sensibles, concluyó ayer la XXXVII Cumbre del Mercosur.
Quedaron pendientes una definición en el tema de la eliminación del doble cobro y la distribución de la renta aduanera del bloque regional. Tampoco hubo consenso en la creación de un Tribunal de Justicia, que quedó aplazada por 30 días.
De igual manera la discusión sobre la integración del Parlamento del Mercosur tampoco fue abordada por los mandatarios.
Al tiempo de entregar la presidencia pro témpore a su homólogo Tabaré Vázquez, el presidente Lugo reclamó las trabas comerciales que siguen afectando principalmente a los socios minoritarios, entre ellos Paraguay y Uruguay.
"Como bloque hemos defendido a nivel internacional que los países más desarrollados no cayeran en el proteccionismo como forma para enfrentar la crisis, pero dentro de nuestro bloque es eso lo que ha ocurrido en algunos momentos y sectores", lamentó Lugo. Admitió que la coordinación en el contexto de la crisis económica no estuvo a la altura de los desafíos.
DECLARACIÓN. Los mandatarios firmaron una Declaración Conjunta que contempla 33 puntos en donde hay aplausos a los encuentros realizados y solo compromisos a futuro.
En su balance, Lugo destacó que promovió diálogos sociales, la inauguración de la sede del Instituto Social. También destaca que concluyó el reglamento del Fondo para la Agricultura Familiar del Mercosur y el avance en el reglamento del fondo de garantías para las pequeñas y medianas empresas.
Mencionó las iniciativas para establecer mayor relacionamiento comercial a nivel de bloque con África, Corea, Japón, Cuba, Chile y Colombia.
AUSENTES. Ante la ausencia de los mandatarios Hugo Chávez (Venezuela) y Rafael Correa (Ecuador), el mandatario acompañó la mayor parte de su tiempo a su par de Bolivia, Evo Morales, con quien recorrió la Conmebol.