Por Cristian Cantero ccantero@uhora.com.py |
"Paraguay un país con energía; un país con esperanza", rezaba un eslogan de este diario en los años ochenta cuando la usina hidroeléctrica de la Itaipú Binacional estaba comenzando a generar energía.
Recuerdo que en aquella época estaba en el último grado de la primaria cuando fuimos a visitar la monumental obra que se estaba construyendo en el Este del país.
El funcionario de la central hidroeléctrica que oficiaba de guía en el bus apeló a nuestra imaginación de niños para decirnos que para cuando llegue el año 2000, cual película de ciencia ficción, nuestro país tendría tanta energía que habría autos, trenes y ómnibus eléctricos que iban a circular por las calles. Además, todos los rincones del país estarían iluminados y en ningún hogar paraguayo iba a faltar energía eléctrica.
Esta anécdota me vino en mente cuando hace un par de días se anunció en el Brasil que la empresa de automóviles Fiat, mediante una alianza estratégica firmada con la Itaipú Binacional y la empresa suiza KWO, lanzó al mercado los primeros autos 100% eléctricos, lo que lo convierte en un vehículo completamente verde, con cero emisión de contaminantes y, casi sin ruido.
Decían los impulsores del proyecto que Brasil era el entorno ideal para desarrollar esta nueva tecnología, ya que gran parte de la electricidad generada en ese país proviene de centrales hidroeléctricas que posee. Una energía muy barata y limpia.
Si el Paraguay no estuviera tan desprestigiado internacionalmente y las autoridades que tenemos tuvieran visión de futuro, este país también podría haberse convertido hace tiempo en un "entorno ideal" para ese tipo de iniciativas.
Por eso, más allá del justo y necesario reclamo por la soberanía energética, creo que es acertada la "nueva visión" planteada desde el Gobierno de acompañar las reivindicaciones con un proyecto concreto para que podamos aprovechar mejor los recursos energéticos que tenemos y comenzar a explorar nuevas fuentes de aprovechamiento.
De nada servirá jactamos de ser los principales exportadores de energía eléctrica en la región y, sin embargo, no somos capaces de aprovechar lo que producimos.
Resulta inconcebible que hayan pasado 13 años sin que haya existido ningún proyecto de inversión para ampliar y mejorar el sistema eléctrico paraguayo. En este momento, existe un proyecto para que con recursos de la entidad binacional se financien las obras del Plan Maestro de Distribución de corto y mediano plazo de la ANDE que consisten en aproximadamente 4.700 kilómetros de líneas de distribución y unos 19.300 puestos de distribución de energía eléctrica, las que permitirán aumentar considerablemente la calidad y confiabilidad del sistema eléctrico, así como la atención a una mayor cantidad de usuarios.
Está en manos de los parlamentarios dar impulso a este proyecto, que puede representar el punto de partida para el desarrollo energético del país, que se encuentra postergado desde hace tantos años.
De este modo, también dejarán de vernos simplemente como los "vecinos pobres" que solo piden más dinero y ganaremos mayor autoridad para negociar mejores beneficios para el país.