La llegada de la gripe a A H1N1 al Paraguay ha comenzado a movilizar a la población, tanto en sus aspectos positivos como negativos. Los barbijos ya van formando parte del paisaje cotidiano y la terminología médica -con mayor o menor entendimiento- se incorpora al léxico de la gente común, aunque también sería bueno que los médicos incorporen a su vez un poco el lenguaje común para volver más accesible su terminología profesional.
Esta enfermedad es una buena oportunidad para ver si en estos 20 años de democracia el Paraguay ha sabido convertirse en un país serio, capaz de enfrentar desafíos con responsabilidad y sentido de unidad. Nuestro país, por esas raras cosas del destino, no padece grandes catástrofes naturales. Ni terremotos, ni huracanes ni desmanes similares asolan esta sufrida pero resistente "isla de tierra". Las mayores tragedias fueron paridas por los hombres.
La clave para enfrentar con altura esta situación es la educación. El Ministerio de Salud debe echar mano a todos sus recursos y exigir la ayuda del sector privado para explicar a la población cómo se previene este mal y cómo se debe actuar en caso de un contagio. Lastimosamente hasta el momento no se puso en marcha una campaña comunicacional más ambiciosa para aclarar todas las dudas que despierta el tema.
Es responsabilidad de las empresas de comunicación social poner a disposición -y no solo los espacios informativos- de las autoridades sanitarias todos los medios para combatir esta pandemia y su hermana más maligna: la ignorancia.
De la misma forma, la millonaria industria farmacéutica debe poner el hombro, dicho sea de paso, aunque sea a costa de perder algo de dinero.
No es momento de pensar en el fin del mundo o de que sufrimos algún castigo divino. No es el momento de ignorantes ni egoístas. Es imperioso dejar ciertas cosas en claro: no toda gripe es gripe A H1N1; la gripe es un virus de circulación estacional, es decir, casi natural; los que una vez se contagiaron y luego se curaron no son apestados, pueden tener una vida normal; cualquier catarrito de morondanga no es una gripe, y menos la A H1N1, y sólo si tiene síntomas serios vaya el médico. Hay que aclarar que no es buena la automedicación, pero peor entorpecer el sistema sanitario.
Infórmese sobre el mal. No tenga miedo de preguntar. No sea prejuicioso. No discrimine. Y tenga en cuenta, por último, que la ignorancia no mata, pero ayuda mucho a ello.