Lugo no llenó la expectativa. Hizo un discurso con abundantes buenos deseos y proyectos, y poco informe sobre su gestión. La mayoría de los congresistas cuestionó la larga exposición. Hasta sus propios partidarios esperaron más.
La reforma agraria prácticamente no avanza. Lugo dijo que el Gobierno reparte tierras en algunos asentamientos. Sin embargo, no se observa la ejecución de un plan estructural. Sobre esto falta mejorar. Uno de los críticos de esta parte del discurso fue el senador luguista, Sixto Pereira.
Este legislador resaltó la iniciativa del Gobierno para la renegociación del Tratado de Itaipú, pero subrayó la necesidad de la ejecución de programas concretos en materia social.
El discurso de casi dos horas fue cansador, sobre todo porque el contenido no motivaba mucha atención. Lugo habló de un "país de maravillas", según el diputado Justo Zacarías, que emulaba al nicanorista Herminio Cáceres.
Muchos legisladores por poco se asustaron cuando escucharon a Lugo decir que los funcionarios de la administración pública hoy son más eficientes y son nombrados según sus méritos y capacidad. Ellos saben que prácticamente toda la clientela política de los gobiernos anteriores siguen en las dependencias del Estado y que no es para tanto hablar de adelantos de eficiencia, menos de reformas. Hasta se preguntaron si el presidente conocía la situación de administración pública.
El senador Marcelo Duarte afirmó que Lugo no aportó ninguna novedad en su informe de gestión e incluso dijo que el jefe de Estado se apoyó en proyectos que el Congreso aprobó durante el gobierno anterior y ahora se está ejecutando.
SALUD. Entre los pocos datos objetivos de la gestión del actual gobierno se rescató la iniciativa de la atención gratuita en los centros de salud. Sin embargo, aún así, el médico y senador Martín Chiola dijo que esperaba algo más novedoso en la materia.
Fue un discurso ideal y maravilloso, de poca realidad. Por lo menos, una autocrítica de parte del jefe de Estado hubiera estado bien, criticó, a su vez, el senador liberal Julio César Franco, que justamente se pasó hablando con Goli Stroessner y con Clarissa Marín sobre otros asuntos que no tenía nada que ver con la ponencia del presidente.
El más irónico fue Juan Carlos Galaverna. Dijo que Lugo pasó la prueba de pie y con aplausos y que el informe representaba la situación del Ejecutivo con las páginas puestas del revés.
José Manuel Bóbeda Melgarejo se sorprendió y dijo que estamos en el primer mundo porque Lugo dijo que su gobierno hizo 1.500 km de asfaltado en seis meses. "Son 180 días, un promedio de 8.7 km por día de asfalto, ni en Boston, Massachusetts, EEUU, se hace eso, ni con supermáquinas. 1.500 km en seis meses no se pueden hacer con el material y la cantidad de máquinas en desuso en el Ministerio", afirmó.
Los legisladores rechazaron también el informe sobre educación, porque para Lugo la educación mejoró y la realidad es al revés. "Entre el dicho y el hecho hay un gran trecho", dijo Enrique González Quintana.