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El nuevo intento del presidente de la República, Fernando Lugo, de convocar a un diálogo con los sectores políticos al parecer camina nuevamente al fracaso, sobre todo en lo que respecta a la oposición, principalmente colorados y oviedistas.
Es que a pesar de la advertencia del mandatario de que no aceptará ningún tipo de condicionamientos ni presiones, ambos partidos opositores ponen en el tapete una serie de requisitos que tienen que ser cumplidos para concretar un diálogo.
Todo ello, sumado a la crispación política que se generó con la idea lanzada por el jefe de Gabinete, Miguel López Perito, de una consulta popular dirigida a la gestión del Congreso, y reforzada por el mandatario de incluir a los tres poderes, amplía más la brecha de posibilidades de un acercamiento entre el Ejecutivo y el Parlamento.
Es sabido que desde el primer llamado al diálogo por parte de Lugo a los sectores políticos, el Partido Unace, empezando por su líder Lino César Oviedo, secundado por sus parlamentarios, exige como condicionamiento para participar que el Gobierno aclare sobre la supuesta denuncia de un plan conspiraticio, en el que se involucró al ex general.
Este caso llegó incluso hasta la Fiscalía y recientemente se desestimó por falta de pruebas contundentes. Sin embargo, el presidente Lugo, lejos de retroceder, se reafirmó en que hubo intenciones de conspiración contra su Gobierno.
INVITACIÓN PRESIDENCIAL. En el caso de la ANR, sus referentes se escudan en que hace más de seis meses le presentaron por nota al presidente Lugo una solicitud de diálogo sobre temas nacionales que no prosperó.
El líder de la bancada colorada en el Senado, Martín Chiola, alegó que nunca su partido se negó al diálogo sino que jamás recibieron ninguna comunicación ni invitación respecto a la misiva enviada al mandatario.
Trajo a colación que el vicepresidente de la República Federico Franco dio una respuesta positiva al planteamiento, pero que sin embargo todo quedó en la nada.
Como un requisito principal para asistir a una nueva convocatoria del Ejecutivo, Chiola exigió que sea el mismo presidente Lugo el que haga la invitación y no más intermediarios, citando a López Perito.
"Debe hacer el presidente de la República, no más interpósitas personas, definitivamente debe expresar su respeto a los partidos políticos y su deseo realmente bienintencionado de dialogar", sostuvo. Indicó que hasta ahora no se percibe esa intención y cuestionó que todas las notas que envía a su nombre estén siempre firmadas por su jefe de Gabinete.
"Eso es una falta de respeto a los partidos, él (Lugo) personalmente debe invitar o es que (López Perito) está por encima de todos nosotros", criticó el político colorado.
CONGRESO CLAVE. Justamente los votos de colorados y oviedistas en el Congreso son los que inclinan la balanza y el presidente Lugo precisa para la aprobación de sus proyectos, sobre todo en el área económica. A falta de ese contrapeso, atendiendo a que no son suficientes los votos aliancistas con el apoyo de Patria Querida, es que el Ejecutivo se pasa de revés en revés con temas claves en el Parlamento.
Sin duda, el golpe más duro para el Gobierno de Lugo fue el que le propinaron colorados y oviedistas aliados a algunos liberales en ambas cámaras del Congreso que trabaron proyectos de interés del Ejecutivo, como el caso de la prórroga del IRP (impuesto a la renta personal) y dieron vía libre a los que pondrán en aprietos a la economía nacional como el caso de la aprobación para pensión de adultos mayores y el aumento para los gobernadores.
Así las cosas, y sin la estrategia para llegar a los opositores, el panorama del Gobierno se torna bastante desalentador para la concreción de sus proyectos.
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