Sólo con medidas urgentes se podrá preservar lo que aún queda de la naturaleza | UltimaHora.com
Miércoles 8 de Febrero  
Última Hora | Noticias ULTIMAHORA.COM
Archivo de ÚH Google
Asunción: 38°C. H 31.1%
ver pronóstico extendido
Toolbar de UH Fanpage en el FACEBOOK RSS
texto: | imprimir | enviar Alertas SMS
| EDICION IMPRESA | Martes, 07 de Abril de 2009

Sólo con medidas urgentes se podrá preservar lo que aún queda de la naturaleza

Las agresiones constantes a la naturaleza no quedan impunes. Una evidencia de su reacción son los fenómenos climáticos que cada tanto aparecen provocando temor y desconcierto. Es necesario que la sociedad y sus líderes tomen conciencia de la necesidad de restaurar al menos en parte los daños ocasionados a los ecosistemas.

Como los dones de la naturaleza son tan generosos que, aun atacados a mansalva, no se extinguen, existe la falsa creencia de que el bienestar que proporcionan va a ser a perpetuidad. No es sin embargo así. Las evidencias están a la vista.

Como ejemplo palpable basta mirar tan sólo el Bosque Atlántico de la Región Oriental, donde hasta no hace muchas décadas había 9 millones de hectáreas de montes interconectados armónicamente. De esa abundancia boscosa, hoy, de manera aislada, quedan apenas un millón 300 mil hectáreas. Los árboles fueron cortados para pasturas, madera o carbón.

Cercenar los árboles trae consecuencias irreparables a corto plazo: menos lluvia y por lo tanto disminución del volumen de agua, profundidad creciente de las venas acuíferas, degradación de la superficie del suelo, colmatación de arroyos, desaparición de tipos específicos de flora y fauna, más calor, reaparición de enfermedades consideradas extintas y otros males que se sienten en carne propia.

Si a ello se le agrega la emanación de gases que dañan la atmósfera y rompen la capa de ozono, junto al uso de agrotóxicos en la agricultura a gran escala, se tiene un panorama aterrador acerca del daño que los seres humanos le han causado a su espacio vital. Los países desarrollados -algunos de los cuales son reacios a poner freno a las emisiones nocivas que sus industrias generan- son los que aportan el mayor volumen de contaminantes ambientales.

El resultado es palpable: los recursos disminuyen en cantidad y en calidad. El Paraguay de hace 30 años no es el mismo hoy. Con menos bosques, reservorios de agua desaparecidos, humedales secos, precipitaciones pluviales cada vez más espaciadas e insuficientes y otras situaciones anexas, se están pagando las facturas.

La reciente lluvia acompañada de hollín y pavesa -productos de quemazones en la sequía-, con vientos de hasta 90 kilómetros por hora es solo la respuesta de la naturaleza a los ataques que recibe. La armonía que tiene es tal que a una acción siempre corresponde la réplica de una reacción.

Pasada la conmoción, es necesario considerar que los fenómenos climatológicos cada vez van a ser más violentos. La dimensión de su impacto, también. Por lo tanto, no sólo hay que tomar conciencia de la necesidad de que la misma sociedad les ponga freno a los depredadores y que las autoridades deben hacer cumplir a rajatabla las normas de protección a la naturaleza.

Las leyes son solo decorativas si no se exige su vigencia y se sanciona a los transgresores. Si no paran los ataques a la naturaleza y se restañan sus heridas hasta donde se pueda -forestación y reforestación mediante, por ejemplo-, pronto todo será más negro que lo vivido el pasado sábado.

texto: | imprimir | enviar Compartir este link

También te puede interesar

Tu opinión nos interesa
Hemos decidido dar otra opción para que los internautas puedan dejar sus comentarios. Este sistema estará basado en la utilización de una cuenta de la red social Facebook. Creemos esto permitirá una mayor transparencia y responsabilidad en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión.
Esta nota posee comentario/s
 
Benjamin Constant 658 | Teléfonos: 496 261/8
Copyright 1997-2012 EDITORIAL EL PAIS S.A.
Seguinos en: Fanpage en el FACEBOOK UltimaHora en el Twitter RSS UltimaHora en Youtube