El árbitro colombiano Wilmar Roldán, debutante en un partido de las Eliminatorias, fue una vergüenza en el primer tiempo entre Paraguay y Ecuador. Favoreció a los locales, amonestó a los paraguayos y no expulsó a jugadores que golpearon, frente a él, a los albirrojos.
Cuando se anunció que Roldán remplazaría a Óscar Ruíz, se escuchó por primera vez su nombre. Se temía, sobre todo por ser debutante en un partido de las Eliminatorias. Sin embargo, nadie pensé que sería tal alevoso a la hora de pitar a favor de los ecuatorianos. Además de no cobrar faltas a favor de Paraguay, no expulsó a jugadores que agredieron a los nuestros.
A los 38' Felipe Caicedo le dio un manotazo en el rostro al Topo Cáceres, frente mismo al árbitro. El ecuatoriano solo recibió la tarjeta amarilla.
Si esto era preocupante, lo peor llegó en el minuto 44, cuando, tras una falta, Hurtado golpó de atrás al Pato Aquino y lo derribó. Reaccionan Cabañas, Haedo y los demás futbolistas albirrojos y ecuatorianos. El mismo Hurtado le dio un golpe de cabeza a Cabañas, quien cayó al piso. Cuál fue la decisión del árbitro, ¡amonestar a Cabañas!. Y para no quedar tan mal, también amonestó a Caicedo.
Así se fue el primer tiempo del partido, con un partido complicado para la Albirroja y con la actuación vergonzoza del árbitro.
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