Mirna Cristaldo, viuda del campesino asesinado este lunes en la localidad de Huguá Ñandú, Martín Ocampos, llegó ayer hasta la capital en busca de seguridad para su familia, y negó que su marido haya militado en alguna guerrilla y que fuera informante de la Policía.
"Se demostró totalmente que él no estaba involucrado, por eso la Fiscalía le soltó cuando lo quisieron incriminar. ¿Cómo el Ejército del Pueblo, si es que existe, va hacerle esto?", expresó.
IMPUNIDAD. Señaló que los asesinos cometieron el acto impunemente y que pocos efectivos se apersonaron en el lugar y mucho menos realizaron un acompañamiento a la familia tras los hechos acontecidos, considerando que la zona de alrededor está militarizada.
A pesar de que la localidad de Huguá Ñandú, ubicada a 90 kilómetros de Concepción, fue el lugar donde se registró el primer ataque del grupo armado con la quema de la comisaría, no hay efectivos en el pueblo, ni siquiera tras el crimen realizado contra Ocampos, según dijo la viuda.
PERSECUCIÓN. La mujer indicó que ya en el año 2006 recibieron amenazas de muerte luego de que acusaran a su esposo de estar involucrado en la quema de la comisaría, y que no pudieron permanecer en otro lugar porque el Ministerio de Educación no le concedió el traslado a ella, cuyo oficio es de docente.
Mostró una copia de una carta escrita por su marido en abril del 2006 dirigida a la Junta Departamental, donde expresa el ataque judicial- policial del cual fueron objeto.
Martín Ocampos se desempeñaba como conductor de la radio Huguá Ñandú FM y también era dirigente de la Organización Campesina del Norte (OCN), grupo al que se pretendió involucrar, sin éxito, con el Ejército del Pueblo.
Luego de lo ocurrido en Puentesiño, donde fue asesinado un policía, Mirna contó que irrumpieron en su casa centenares de policías revolviendo todo, buscando evidencias contra su marido y que lo mismo sucedió con lo de la comisaría, donde ya lo llevaron detenido e incluso se llevaron una moto y una camioneta que hasta ahora no le devolvieron.
JUSTICIA. "Necesito tanto saber qué es lo que está pasando, la prensa dice una cosa y allá no se está haciendo nada para saber quién mandó hacer esto", reclamó entre sollozos la viuda de Ocampos.
Explicó que tuvo que venir a la capital en busca de seguridad para su familia, y pide nuevamente al MEC que le conceda su traslado como docente, ya que no tiene garantías en Huguá Ñandú.