ÚH-TV. Martin Wehrle nació sin una mano por un problema congénito y, a sus 28 años, experimentó el milagro de utilizar una extremidad biónica que parece humana, no sólo por su forma sino por su capacidad de movimiento y fuerza de agarre.
Wehrle exhibió, en una rueda de prensa, las capacidades de este prototipo tecnológico que pesa tan sólo cuatrocientos gramos y con el que puede lavarse los dientes, poner un CD, manejar un teclado, relajar totalmente la mano en dos segundos y, también, despedir afectuosamente a un amigo.
"Para mi es una mano fantástica, me hace la vida mucho más fácil y además es muy real", comentó, al tiempo que dijo que al tacto "parece totalmente natural, es suave y agradable".
Como resultado de más de diez años de investigación, la empresa Otto Bock ha desarrollado la mano "Michelangelo", que se venderá en la primavera de 2010 y que aún no tiene un precio estimado.
La prótesis se controla a través de dos electrodos de contacto cutáneo que están situados en los músculos tensor y extensor.
Cuando Wehrle contrae voluntariamente estos músculos, se genera "un potencial de acción de millonésimas de voltio, que es recogido por los sensores y en centésimas de segundo se envían a la placa procesadora", aseguran los expertos.
Internamente está constituida de acero y duraluminio de alta resistencia, que reemplazan la estructura endoesquelética de los huesos y las articulaciones humanas y, externamente, está recubierta por elastómero de silicona que reemplaza las estructuras blandas así como otros plásticos de alta tecnología que sustituyen a los músculos y los tendones.
Se caracteriza por sus seis grados de libertad así como por una gran variedad de movimientos que permiten que la mano sea tan flexible como funcional y su resistencia al agua le permite funcionar a tres metros de profundidad.
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