El Panel Intergubernamental de Cambio Climático estima igualmente que los combustibles fósiles responden por entre el 75 y el 90% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que varía de país en país, siendo el transporte el principal uso emisor, razón por la cual la producción de biocombustibles es una alternativa para mitigar los efectos negativos del cambio climático. Sin embargo, su producción no siempre trae beneficios ambientales.
"El impacto de la producción de biocombustibles en la reducción de las emisiones de gases invernaderos varía mucho de cultivo en cultivo, aun cuando su producción respete las áreas protegidas y los bosques", dijo el coordinador del Grupo de Bioenergía de la FAO en América Latina y el Caribe, Guilherme Schuetz.
La FAO estima que la producción de etanol de caña de azúcar en Brasil reduce la emisión de gases de efecto invernadero entre un 80% a un 90%, mientras que el etanol producido a partir del maíz en Estados Unidos alcanza una reducción de un 10% a un 30%. América Latina y África son las dos regiones con mayor potencial para la expansión de los biocombustibles, según el informe de la FAO.