Por Patricia Vargas Quiroz
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El conflicto entre el ministro de Defensa, Luis Bareiro Spaini, y el comandante de las Fuerzas Militares, general Bernardino Soto Estigarribia, culminaría mañana durante la reunión del Comando en Jefe, cuando el presidente Fernando Lugo comunique que acepta el pedido de pase a retiro de éste último.
A tres meses de la instalación del Gobierno, la minicrisis dentro de las Fuerzas Armadas llegó a su punto más álgido cuando en dos ocasiones Soto Estigarribia, quien ya era jefe de las FFMM del gobierno de Nicanor Duarte Frutos, solicitó al mandatario su salida de la institución por no soportar la supuesta intromisión del ministro de Defensa en su área.
Según revelaron varios jefes de las FFAA, existe un gran desconcierto y descontento dentro de la institución debido a que el ministro de Defensa es el que "arma y desarma" en temas relacionados a la milicia a pesar de no estar en la cadena de mando.
Una de las primeras acciones de Bareiro Spaini que molestó a Soto Estigarribia fue la intervención de la Academia Militar y del Hospital Militar.
"Soto no tiene problemas en que se intervenga lo que deba intervenirse, pero al menos alguien debe avisarle. Esto parece solo la ley del más fuerte", acotó una alta fuente militar.
PRIMER PEDIDO. En esa ocasión, el jefe militar dijo a Lugo que la intervención del ministro era una falta de respeto a las FFMM. Allí mismo le solicitó su pase a retiro ya que no podía trabajar de esa manera porque no era la primera vez que el ministro se inmiscuía en temas castrenses.
Soto siguió revelando al presidente que varios subordinados, en vez de recurrir a él para consultas castrenses, sobrepasaban su autoridad e iban directamente junto a Bareiro Spaini, o junto a los asesores externos de éste, supuestamente militares retirados.
Ante esta queja el gobernante le respondió que creía que era un buen jefe militar por lo que le pidió que no se preocupara ya que eran cosas que se iban a solucionar con el tiempo.
Pero las cosas en las FFAA seguían iguales por lo que Soto pidió por segunda vez su pase a retiro cuando se enteró que Bareiro Spaini designó, luego de ser apoyado por el mandatario, a 13 coroneles para que ocupen puestos de generales. Justamente el ascenso de estos últimos sería otro de los pedidos del secretario de Estado.
Sostienen que con el ascenso de estos 13 militares habría 24 generales de la remesa del 78, lo que es algo inusual en las FFAA.
Argumentan que en el país existen cerca de 45 generales de brigada y sería peligroso que más de la mitad pertenezca a una misma remesa, según analistas.
ENTREDICHO. En esa ocasión, el comandante dijo al mandatario que cualquier consulta, en cuando a los militares, la debía hacer a él y no al ministro ya que eso atentaba contra la institucionalidad y creaba zozobra entre los subordinados.
A esta conversación Lugo le respondió que él sabe con quién hablar y con quién no.
"Mi comandante, si usted piensa así, le solicito mi pase a retiro porque no puedo trabajar con una persona que no va a respetar la verticalidad de las FFAA (refiriéndose a Bareiro)", le retrucó Soto Estigarribia justo antes de que el mandatario se subiera al avión y fuera a los EEUU hace un poco más de tres semanas.
"A la vuelta hablamos de su caso", acotó el presidente con voz de comandante ya sin la cordialidad que tuvo con él la primera vez.
PUNTO FINAL. El desenlace de esta historia se daría mañana cuando Lugo dé a conocer el pase a retiro de Soto. En las esferas de las FFAA ya es un hecho la salida del comandante ya que los encargados de protocolo tienen preparado un regalo de despedida al general: una bandera paraguaya.
Entre los posibles reemplazantes de Soto suenan los comandantes Victor Picaguá (Logística), Cybar Benítez (Armada) o Catalino Roy (Ejército).