La Constitución, en su artículo 173, establece que las FFAA tienen por objeto "custodiar la integridad territorial" y "defender a las autoridades legítimamente constituidas". Para el cumplimiento de esas finalidades, esa institución necesita contar con condiciones que le permitan responder con eficiencia a esos cometidos esenciales en la vida de la República.
Un presupuesto que les posibilite solventar sus gastos de sostenimiento, dotación de tropa suficiente, oficiales y suboficiales profesionales, distribución geográfica acorde a las necesidades, equipamiento razonablemente actualizado e instalaciones físicas dignas son los medios con los que deberían contar las tres armas, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina.
En los últimos años ?tras la dictadura del general Alfredo Stroessner, quien había utilizado a los militares como sostén de su gobierno, aunque de su seno partió la iniciativa que lo derrocó en 1989?, la institución castrense ha ido en franco deterioro. La escena de los puestos de frontera con muy poco personal viviendo en condiciones casi infrahumanas es tal vez el mejor retrato de su realidad actual.
Es cierto que la situación de pobreza del país no permite disponer de unas FFAA con suficiente personal y medios. No era, sin embargo, para dejarlas en total estado de abandono. El papel que les asigna la Carta Magna tiene el suficiente peso como para que se las relegue a un lugar insignificante.
La reciente visita del presidente Fernando Lugo a la Fuerza Aérea le permitió constatar personalmente las limitaciones que enfrenta ese segmento de la Fuerza Pública. El panorama que observó ?con sus diferencias específicas, obviamente? allí es el que va a encontrar en las demás armas. Todas se debaten en medio de la precariedad y el abandono.
Comparadas con los países vecinos, las FFAA paraguayas están en franco nivel de inferioridad. Brasil, Argentina y Bolivia presentan un panorama muy diferente no solamente en cuanto a recursos humanos, sino también técnicos y logísticos. Es evidente que, a lo largo de los años, hubo una atención al sector traducida en medidas concretas.
Es necesario prestar atención a las FFAA, no permitir que su caída en picada llegue a niveles desde los que va a ser muy difícil levantarlas. Con modestia y humildad, solo cabe admitir sus falencias y ver los caminos que lleven a su recuperación como institución protectora de la soberanía y custodio de las autoridades electas en las urnas.