Por Miguel Ortiz Granada
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El problema de fondo de Asunción no está centrado en la pérdida de cinco kilómetros cuadrados decidida por el Congreso días atrás. El problema es bien más grave.
Aislada por un artículo constitucional que establece la independencia asuncena respecto de cualquier otra división administrativa territorial, la capital paraguaya no puede afrontar ella sola los muchos problemas de una ciudad real que excede largamente sus límites geográficos y administrativos.
Asunción no es sólo la Asunción de los límites legales. Es la Asunción consuetudinaria, aquella que se extiende vastamente por el valle central del Paraguay y agrupa, en poco más de 900 kilómetros cuadrados, a unas 2.000.000 de personas, 1.500.000 de las cuales viven en Asunción sin formar parte del municipio asunceno.
El drama real de Asunción es que los problemas de la gran ciudad no pueden ser solucionados por la suma de esfuerzos individuales y separados de los cuando menos 12 municipios que conforman esa urbe que se extendió allende Calle Última ya hace décadas.
La posibilidad de crear un gobierno de la Gran Asunción colisiona frontalmente con la Constitución Nacional, la que, en su artículo 157, establece que "La Ciudad de la Asunción es la Capital de la República y asiento de los poderes del Estado. Se constituye en Municipio, y es independiente de todo Departamento. La ley fijará sus límites."
Asunción no podrá planificar la solución de sus problemas mientras no logre que la Carta Magna autorice la creación de un "Distrito Metropolitano de la Capital", que sume al territorio del municipio asunceno (de escasos 112 kilómetros cuadrados y menos de 500 mil personas tras el desmembramiento ordenado por el Parlamento el jueves) esos otros 800 kilómetros cuadrados y a ese millón y medio de personas que también forman esa Asunción del día a día, la que aún no tiene ni estructura formal ni andamiaje legal.
Ese "distrito metropolitano" podría contener a los mismos municipios actuales pero con un ente que los englobe y los obligue a pensar con visión global, a legislar pensando en los ciudadanos de la Gran Asunción, en los problemas de la gran urbe paraguaya.
Reiteramos lo afirmado en un análisis anterior: Es muy difícil solucionar problemas estructurales de una ciudad, si ella no existe formalmente. Es hora de crear esa estructura formal.