"No todo lo que brilla es oro", dice un viejo refrán y esto encaja perfectamente a lo ocurrido en el Gran Premio de Alemania el fin de semana pasado. Todo el brillo y el glamour que destiló la Formula Uno por su paso por el circuito de Hockenheim dejó un déficit económico muy grande.
Los organizadores de este Gran Premio de Alemania sumaron, restaron y se encontraron con la ingrata sorpresa que tuvieron una perdida de 4,7 millones de dólares.
La empresa Hockenheimring, que explota el circuito alemán se quedó solo con los ingresos generados por la venta de las entradas para las pruebas de clasificación y la carrera.
Los siderales montos pagados por la televisación y publicidad de las jornadas fueron a parar a los bolsillos del capo de la Formula Uno, Bernie Ecclestone.
El show de la máxima categoría se va apagando en Europa y ahora sus directivos apuntan a llevar toda la caravana a Asia, donde existe buen dinero y sobre todo mucho interés por el espectáculo de la Formula Uno, que tiene como líder al británico Lewis Hamilton.
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