"Rechazamos absolutamente el uso ilegal de la violencia de parte de los campesinos que secuestraron a los indígenas, a dos religiosas y a una voluntaria belga, y pedimos la urgente protección de las autoridades para que no ocurran más trágicos episodios que lamentar", declaró la hermana Raquel Peralta, coordinadora nacional de Pastoral Indígena de la Conferencia Episcopal Paraguaya.
La dirigente religiosa lamentó que el conflicto entre indígenas y campesinos en la zona de Santa Lucía, Itakyry, haya llegado a situaciones que ponen en peligro la vida de los moradores, por la incapacidad de las autoridades judiciales y policiales en amparar los derechos de los pueblos originarios.
"Estas cuatro comunidades están asentadas allí por el Estado desde hace tres décadas, desde que fueron reubicadas de orillas del río Paraná cuando se formó el lago de la represa de Itaipú, tienen derechos adquiridos, y no se puede permitir que grupos de campesinos que además ya tienen sus propias parcelas en Santa Lucía, invadan con impunidad estos territorios indígenas para comerciar con la madera y el carbón", enfatizó.
Desde que se produjo la primera invasión por parte de los campesinos, hace ocho meses, los indígenas viven en zozobra, a merced de ataques con armas de fuego, amenazas y agresiones, sin que las autoridades les puedan brindar la seguridad y protección a que tienen derecho.
"En nombre de la CEP les hacemos llegar nuestra solidaridad a los indígenas y a las religiosas Siervas del Espíritu Santo, que desde hace tres décadas vienen acompañando esta lucha por la tierra para los más pobres entre los pobres, y recurriremos a todas las instancias jurídicas nacionales e internacionales para hacer valer sus derechos", manifestó la hermana Raquel Peralta.