Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE
El único camino de acceso que permite entrar y salir a las comunidades indígenas Avá Guaraní de Yukyry, Yaryty Mirî, Iporã Poty y Ko?êju, permanecía ayer bloqueado por el mismo grupo de campesinos que el sábado a la tarde tomaron como rehenes por más de media hora a dos monjas, una estudiante belga y nueve indígenas, según denunció telefónicamente el cacique Rafael Recalde.
"Estamos prácticamente cercados y aislados por los campesinos, no podemos salir por miedo a encontrarnos con ellos y exponernos a más violencia. Ellos cerraron totalmente el camino con troncos, están allí con sus banderas, con sus armas y a cada tanto hacen disparos al aire", relató el cacique, en un momento en que su teléfono celular pudo obtener señal, ya que en el resto del día fue imposible hacer contacto con él.
Los cuatro asentamientos nativos se encuentran a 160 kilómetros al norte de Ciudad del Este, en el distrito de Itakyry, cerca de la colonia campesina Santa Lucía, en una región muy poco accesible por el mal estado de los caminos. Son unas 4.500 hectáreas adjudicadas a los Avá Guaraní, pero unas 2.000 hectáreas aparecen ahora con un doble título esgrimido por el senador liberal Alfredo Jaeggli, quien reclama parte de la propiedad.
Esta situación de irregularidad permitió que unos 200 campesinos autodenominados "sin tierra", en su mayoría moradores de la vecina colonia Santa Lucía, invadan las tierras adjudicadas a los nativos y se dediquen a extraer ilegalmente rollos de madera y a fabricar carbón, para su venta al Brasil, según la denuncia radicada por la Pastoral Indígena de la Conferencia Episcopal Paraguaya.
CONFLICTO. El pasado miércoles 28, una comitiva fiscal y policial, encabezada por el agente fiscal de San Alberto, Julio César Yegros, llegó hasta la zona de conflicto para desalojar a los campesinos, pero estos habían abandonado previamente el lugar. Indígenas y policías procedieron entonces a destruir e incendiar los ranchos que habían instalado los invasores.
Como una derivación del problema, el sábado al atardecer, un grupo de 30 campesinos cerraron el paso a una camioneta de las religiosas de la Misión Siervas del Espíritu Santo y procedieron a detener por las fuerza a las monjas Ángela Balbuena y Mirian Saucedo, a una estudiante belga llamada Maureen Jansen y a nueve indígenas, quienes fueron mantenidos como rehenes durante más de media hora, con disparos y amenazas, hasta que llegaron efectivos del puesto policial de Santa Lucía y los campesinos se dieron a la fuga.
Durante el incidente, los campesinos le robaron a la hermana Ángela una cámara filmadora y a la estudiante belga un teléfono celular y una cámara fotográfica digital. Tanto las monjas como la estudiante Maureen (que se encuentra en Paraguay por un intercambio estudiantil de AFS y visitó la comunidad como voluntaria) se encuentran en la localidad de Nueva Esperanza, reponiéndose del susto.
DETENCIÓN. "El conflicto se está agravando y ya he solicitado a la Policía Nacional que refuerce la protección de los indígenas y de las monjas, y que procedan a la detención de estos dos dirigentes campesinos que han sido individualizados como los presuntos dirigentes del secuestro ocurrido el sábado", refirió ayer a Última Hora el fiscal Julio César Yegros.
Sin embargo, el fiscal admitió que en el puesto policial de Santa Lucía hay solo dos efectivos policiales destacados, que resultan insuficientes para contener más desbordes de violencia, y que otras comisarías de la zona deberán prestar apoyo.
"Es un tema delicado y hay ánimos exaltados de ambas partes. Recientemente, un equipo del Indert intentó entrar a trabajar, y fueron los indígenas los que les prohibieron el ingreso, entonces me pidieron que yo les autorice la entrada, pero les expliqué que solo un juez puede hacerlo", comentó.
Hasta ayer, el fiscal Yegros solo recibió un informe verbal sobre la toma de rehenes ocurrida el sábado, pero dijo que ya está realizando averiguaciones para esclarecer lo sucedido.