La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) estableció que la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco) sea la proveedora mayorista obligatoria de internet, obstruyendo un mercado libre y competitivo. Fijó un monopolio.
Hoy se pagan 140 dólares mensuales por el servicio de un megabyte por segundo de ancho de banda por Copaco. Una cifra siete vece superior al pago en Brasil, 10 veces a la Argentina, 21 veces a los Estados Unidos, 65 veces Francia y 155 Japón. Comparando velocidad y cantidad de información. Estos montos llevan a una conclusión: internet en los países modernos y desarrollados es casi gratis, mientras en el nuestro se asfixia con costos siderales, en beneficio de un Estado irracional, prebendario y oneroso.
Eso explica que la Encuesta Permanente de Hogares indique que solo un 7% tiene una computadora y un magro 1,5% se conecta a la red. Las autoridades y la burocracia estatal, realmente, parecen no comprender su deber de estar al servicio de los ciudadanos, no los ciudadanos a su servicio. Una inversión de principios de esencia republicana, que nos posterga irremediablemente en un mundo abierto, competitivo y veloz.
Internet como funciona en el Paraguay viola la Constitución Nacional, Art. 107: "DE LA LIBERTAD DE CONCURRENCIA: Toda persona tiene derecho a dedicarse a la actividad económica lícita de su preferencia, dentro de un régimen de igualdad de oportunidades. Se garantiza la competencia en el mercado. No serán permitidas la creación de monopolios y el alza o la baja artificiales de precios que traben la libre concurrencia. La usura y el comercio no autorizado de artículos nocivos serán sancionados por la Ley Penal".
Se la violenta para satisfacer los intereses de una burocracia casi parasitaria y una administración, consciente, por ejercer el poder tantos años, que la corrupción va de la mano del monopolio. Cuando todos comparten que la mejor defensa contra la corrupción es un mercado libre, competitivo y transparente, con igualdad de información.
El monopolio de Copaco y Conatel sobre internet es un sabotaje más a la posibilidad del progreso nacional y el desarrollo. Frenar el flujo libre a la red a precios bajos es un crimen contra un pueblo en un mundo del conocimiento y la información.
Atenta contra la posibilidad de que las empresas nacionales puedan competir en libertad y costos bajos. Atenta contra las universidades, que tienen que proporcionar a sus estudiantes lo mejor en información. Atenta contra los colegios secundarios y primarios, donde el objetivo de los países de la región es el acceso a la red en todos los institutos educativos desde el nivel primario y con costo cero.
Atenta contra los ciudadanos, que deben ejercer el derecho a informarse sobre los sucesos a nivel mundial. Atenta contra las empresas privadas del sector nucleadas en la Cámara Paraguaya de Internet (Capadi) al adjudicarse Copaco un monopolio a precio bajo y revenderlo diez veces más caro.
Desmonopolizar internet es una tarea urgente para el Gobierno saliente, o el entrante. En un mundo del conocimiento, no es aceptable conectarnos a la red en forma monopólica, cara y lenta. Dañaremos en forma inimaginable a las generaciones futuras, para que unos pocos acaparen una renta injusta originada en controles políticos.