Ediciones
Lectores: 73201
Lunes 1 de Diciembre  
ÚH Google
Asunción: 29°C. H 51.5%
ver pronóstico extendido
texto: | imprimir | enviar Alertas SMS
| Domingo, 25 de Mayo de 2008
No hay dónde tratar a niños de calle con problemas de adicción
Se encuentran en estado deplorable. Se dañan entre sí y, cuando necesitan dinero para comprar cola de zapatero, asaltan. Viven en una acera, en un alcantarillado o en una ex fábrica. Para ellos no hay programa.
Por Susana Oviedo
soviedo@uhora.com.py
Otra semana pasó sin que se haya logrado concretar un programa específico para tratar la situación de un grupo de niños y adolescentes que habitan en la calle, y que se hallan en estado deplorable, física y sicológicamente, asaltan, se dañan entre sí y son adictos a la cola de zapatero (fana) y otras drogas.
Una parte de este grupo tomó como refugio la ex fábrica de Simplex, a escasos metros del campus de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) por la ruta Mariscal Estigarribia. Entre ellos están dos niñas. Las edades de los chicos van de 12 a 15 años, según Norma Ortiz, trabajadora social de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA).
Son parte de un grupo cuyo último refugio fue el ex local del frigorífico Saint Jordi, en Calle Última (Fernando de la Mora). Desalojados de este lugar, migraron hacia la zona de la Terminal de Ómnibus.
Varios de ellos siguen en la acera del hogar Don Bosco Róga, a tres calles de la terminal de buses. Diariamente protagonizan pequeños hurtos en esta zona, alentados por adultos que ofician de reducidores de los objetos sustraídos.
La mayoría de estos adolescentes ya pasaron por varias instituciones o centros abiertos y son acompañados por educadores de calle, pero hasta ahora no existe una institución donde previo a cualquier programa sean sometidos a un tratamiento de desintoxicación.
LA REALIDAD. "Voy a ir con ustedes solo si me llevan a Luna Nueva", repetía el miércoles una y otra vez la menudita adolescente. La asistente social de la SNNA, Norma Ortiz, y otros dos educadores de calle intentaban convencerla de que los acompañara para su curación. Más allá de eso, no podían ofrecerle nada. El refugio de la oenegé Luna Nueva es para niñas en situación de calle, embarazadas. No podían recibir a J.E.A., indicó Norma Ortiz.
La niña tenía vendado parte del brazo y del abdomen. Los otros chicos del grupo le habían arrojado fósforo encendido, mientras ella "halaba" (inhalaba) cola de zapatero en el local abandonado de la ex fábrica.
"No me duele", dijo, y levantó la remera sucia que llevaba puesta hacía días, para ajustar la cinta pegada a la gasa. Una línea negra bajo sus uñas indicaba altas probabilidades de que se le infecte la herida. En su cuerpecito asoman varias cicatrices y rastros de sarna.
La chiquilla, de unos 14 años, dice que tiene mamá, papá y otros parientes, pero que había peleado con todos y se rehusaba a volver con ellos. ¿Qué otra opción le ofrecen? Ninguna, en realidad. Para ella y para sus compañeros y compañeras de la calle no hay mucho.
"Nosotros no les podemos arrear como animales y depositarlos en una institución. No se quedan, vuelven a salir", explicó impotente la mujer que desde la SNNA los visita. A ella le dicen tía.
"Se trata de niños que ya fueron desalojados de todos los hogares a los que hemos recurrido", admitió. Por ley, alegó, se precisa que estos adolescentes expresen su voluntad para ser sometidos a un tratamiento y para dejar la calle.
SIN PROGRAMA. El caso es que tal condición no es el obstáculo para hacer algo a favor de ellos.
El problema es que no existe un programa integral que contemple a chicos como ellos. "Sus derechos están todos violentados", remarcó al respecto Lourdes Barboza, de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA). De lo que se trata, según ella, es de restituirles sus derechos creando desde el Estado un marco de protección. Esto implica un programa social, "que no existe", insistió. El trabajo de calle está hecho. Falta todo el resto. Un lugar para desintoxicarlos, un programa para restablecerles sus vínculos familiares. Hogares donde cuidarlos y puedan seguir tratamiento ambulatorio, educarse y recuperar su dignidad. Problema que no compete resolver a una sola institución, según Norma Ortiz.
texto: | imprimir | enviar Compartir este link
 
0 comentarios
Tu comentario
Nombre - Obligatorio
Correo Electrónico - Obligatorio
Normas de uso
> Solo podrás comentar con un máximo de 800 carácteres.

> Esta es la opinión del lector, no de ÚLTIMA HORA.

> Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos inapropiados.

   
 
Benjamin Constant 658 | Teléfonos: 496 261/8
Copyright 2008 EDITORIAL EL PAIS S.A.