Viernes/9/MAYO/2008
Víctor Franco Novarecci
El secretario ejecutivo de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) coronel Hugo Castor Ibarra mintió en un informe enviado al Tribunal de Sentencia formado para juzgar a Jonathan Wink Sóligo, Ediney Jara de Oliveira y Antonio Ramos Crivelly, por tráfico de drogas, al decir que no existen fotografías donde se ve a los encausados maniatados y con los ojos vendados.
Sóligo había denunciado que fueron víctima de torturas, simulacros de ejecuciones y hasta robo, el 9 de julio de 2006, cuando fueron detenidos en la estancia Santa Odi, en el departamento de Amambay, por agentes de la Senad.
La denuncia nunca fue investigada por el fiscal Arnaldo Giuzzio, quien tenía el caso y recién cuando se conformó el Tribunal de Sentencia para el juicio oral, se pidió a la Senad todas las fotografías que se tomaron durante el procedimiento.
El oficio Nº 231 de fecha 28 de setiembre de 2007 le fue remitido por el titular del Tribunal el juez Alberto Sosa Vera, al secretario Ejecutivo de la Senad, coronel Ibarra. Sin embargo tuvieron que pasar 5 meses para que el ministro responda el oficio.
Lo hizo el 1 de febrero de 2008 y en su escrito señala que no pueden enviar la memoria de las cámaras usadas en el operativo donde se capturó al trío de traficantes, pero que remitió en un CD todas las gráficas que se obtuvieron durante la intervención y que son las mismas que constan en el archivo de la Senad.
LA PRUEBA
Sin embargo, Última Hora accedió y publicó está semana una fotografía donde se ve a Jonathan Sóligo, Ediney Jara y Antonio Ramos Crivelly maniatados y con los ojos vendados. Esta toma no está entre las fotografías que están en el expediente.
En ese operativo solo estuvieron los 14 agentes especiales al mando del actual jefe de Inteligencia de la Senad, Silvio Amarilla, quien le rindió cuentas al titular de la Senad, Hugo Castor Ibarra, de todo lo hecho durante la incursión que finalizó con la captura de los hoy procesados.
En el allanamiento realizado en la estancia Santa Odi solo estuvieron agentes de la Senad y no se dio participación a la Policía ni a particulares. Ni siquiera el fiscal Arnaldo Giuzzio estuvo en el sitio, ya que recién en horas de la tarde llegó al lugar por razones de seguridad, por lo que las fotografías con que cuenta Última Hora solo pudieron ser tomadas por los antidrogas intervinientes.
Desde la Senad, nadie quiere hablar sobre las gráficas que aparecen en este medio. Antes y durante la publicación de esta serie se insistió en conseguir que el agente especial Silvio Amarilla pueda explicar por qué estos detenidos estaban con los ojos vendados una vez que fueron reducidos, pero el funcionario antidrogas no quiso dar su versión. Igual situación se dio con el ministro Hugo Castor Ibarra, quien no quiere dar detalles de lo ocurrido.
La comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados ya envió una nota pidiendo explicaciones sobre este hecho a la Senad y la Fiscalía de Derechos Humanos a cargo del fiscal Juan Ávalos, también pidió copias de las publicaciones de Última Hora para iniciar una investigación para determinar si en el caso se obró con violencia desmedida.
Jonathan Wink Sóligo es hijo de Erineu Sóligo alías Pingo uno de los narcotraficantes más buscados por los agencias antidrogas.
El procedimiento del 9 de julio se hizo para abortar la compra de un gran volumen de drogas. En el sitio debía aterrizar un avión para comprar los estupefacientes.
Los agentes antidrogas tendieron una celada para capturar a Pingo quien estaba para cerrar la venta de las drogas, pero este se escapó tras un tiroteo y solo aprehendieron a su hijo. El informe de la Senad dice que hubo un enfrentamiento, pero no se incautaron armas y el hijo de Pingo fue detenido desarmado.
INTOCABLES
El ex agente Especial Luis Rojas había renunciado en febrero de este año y dejó una carta a su jefe el coronel Hugo Ibarra, donde comentaba que se iba de la Senad "asqueado de la corrupción" reinante.
Entre los hechos que le molestaban a Rojas estaban los apremios a los detenidos, la exageración en los montos de drogas incautadas y también que el ministro Ibarra se jactaba de ser intocable ante la Justicia.
Este último punto puede ser comprobado atendiendo a que las graves denuncias de robo y torturas que hicieron los detenidos en este caso nunca fueron investigados.