Los expertos siguen divididos sobre los vínculos entre el cambio climático y los ciclones, cuyo número permanece estable pero su virulencia aumenta, como lo demuestra la devastación sembrada por el Nargis a su paso por Birmania, donde fallecieron al menos 80.000 personas.
"Hay una media de 80 tormentas tropicales o ciclones cada año en el mundo y no parece que su número aumente", explica Frederic Nathan, del Instituto Meteorológico de Francia (Meteo-France). En el norte del océano Índico, estos fenómenos extremos golpean por lo general cinco veces al año, indistintamente al inicio de la temporada de ciclones, como el Nargis, o al final, como el Sidr, que azotó Bangladesh en noviembre de 2007, dejando al menos 4.400 muertos.
"Pero, desde hace una treintena de años, constatamos un aumento del número de ciclones de categorías 4 y 5, acompañados de vientos que soplan a más de 200 km/h. Por lo tanto, hay un incremento global de la intensidad", señala Nathan.
Así, los huracanes de categorías más fuertes - 4 y 5- se doblaron entre los años 70 y el periodo 1990-2004: de 50 a 90 por lustro, según datos del Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta (Estados Unidos).
El profesor Kerry Emanuel, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, asegura igualmente que la potencia de los ciclones se ha prácticamente doblado desde los años 50.
Según el último informe del Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático (GICC), publicado en 2007, "cabe esperar no sólo más ciclones, sino también de una intensidad superior".
El director de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia y experto del GICC, Hervé Le Treut, precisa no obstante que esta observación se basa en estudios en general realizados en el Atlántico y no tanto en el Índico. afp