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LA PAZ
El presidente boliviano Evo Morales llamó ayer a los prefectos disidentes de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, que reclaman gobiernos autónomos, a una reunión el lunes próximo para instalar un diálogo que explore la desactivación de la crisis política del país.
"Si los prefectos quieren veedores, mediadores, no tengo ningún problema, sobre todo veedores o testigos porque el que no miente nada, el que no tiene propuestas bajo la manga no tiene miedo a ninguno", precisó el mandatario.
El vocero presidencial, Iván Canelas, especificó que "el diálogo (al que Morales convocó) será el lunes por la tarde en el palacio" Quemado de La Paz.
Morales instó también a la Iglesia a acompañar la convocatoria al diálogo, a pesar de las críticas al cardenal Julio Terrazas por haber sufragado el domingo en el referendo que Santa Cruz convocó para validar su estatuto autonómico, considerado "ilegal y anticonstitucional" por su gobierno.
"Yo quiero pedir a nuestro querido cardenal a que me ayude a trabajar, que vuelva a trabajar conmigo por la justicia social, por la igualdad de los bolivianos", dijo Morales durante un acto de entrega de viviendas en la ciudad de Santa Cruz.
EEUU APOYA EL DIÁLOGO Y LA UNIDAD. La declaración de Morales siguió a un encuentro en La Paz entre el embajador estadounidense, Philip Gold-berg, y el vicepresidente Álvaro García, que concluyó con una declaración de firme respaldo al diálogo y a la unidad de Bolivia.
Los prefectos, que piensan continuar con sus referendos en Tarija, Beni y Pando hasta fines de junio, se oponen al proyecto de Constitución Política aprobado en diciembre por la Asamblea Constituyente y respaldado por el Ejecutivo.
Bolivia está dividida por este motivo y diversos organismos internacionales, entre ellos la OEA, intentan un acercamiento entre el oficialismo y la oposición.