Los fiscalizadores de la Receita Federal de Brasil decidieron ayer la suspensión, hasta el 1 de junio, de la huelga que mantienen desde hace más de cincuenta días y que mantiene varados a más de mil camiones con mercadería e insumos que esperan su ingreso a Paraguay.
"Contamos con que el Gobierno tenga la suficiente lucidez para buscar la solución a este callejón sin salida en el período indicado. En caso de que el Ejecutivo guarde su posición intransigente, los inspectores no podrán después ser apuntados como los responsables por los daños causados a la sociedad si la huelga vuelve a retomarse el día 2 de junio próximo", sostiene el comunicado del sindicato de Foz de Yguazú.
Los fiscalizadores apuntan a la intransigencia del Gobierno, al que exigen aumento de salarios.
Los aduaneros advierten además que los efectos de la huelga son fácilmente perceptibles: impacto en la balanza comercial; las cargas acumuladas en los puertos, los aeropuertos y los puntos de la frontera; plantas que dan vacaciones colectivas a los empleados debido a la carencia de insumos.
Asimismo, señalan que otras consecuencias se podrían notar a futuro, como la caída del ingreso por tributaciones. "Es un cuadro preocupante", añaden, y aclaran que tal situación nunca ha sido deseada por los interventores-inspectores, que agotaron todos los canales posibles de negociación antes de apelar al paro y durante el mismo.
INTERMEDIARIOS. Los funcionarios de la Receita aseguran también que recurrieron a la mediación tanto de parlamentarios como de empresarios industriales, para abrir canales con el Gobierno, de manera que se llegara a buen término.
"Para la perplejidad de los fiscalizadores, el Gobierno parece estar sordo a las peticiones de la sociedad organizada, demostrándose insensible a las dificultades que han enfrentado el empresariado y toda la cadena productiva brasileña. Irresponsablemente se opone a negociar con los interventores, repitiendo solamente la discusión de eso "que no negocia con categoría en huelga", aseguran.