Martes|25|MARZO|2008
Por Roberto Gómez Palacios*
La música paraguaya comenzó a ser conocida en el mundo a través de los cantantes e instrumentistas. La polca y la guarania son los símbolos musicales del país, y ellas no tienen el mismo sabor sin el arpa paraguaya. El instrumento de 36 cuerdas, cuyo año se celebra este 2008, en el que se cumplen 100 años de nacimiento de Félix Pérez Cardozo, no sólo conquistó los oídos de quienes habitan este país, sino también de todos aquellos que aman la música instrumental.
Sus claros sonidos en composiciones onomatopéyicas que imitan la caída del agua, el canto de los pájaros, el viejo tren en movimiento y muchos otros, llamaron poderosamente la atención de sus oyentes, tanto que gran número de esos escuchas decidieron estudiar su ejecución.
Es difícil determinar el número exacto de los que hoy interpretan el arpa paraguaya en el mundo, pero son miles, y un ejemplo claro es lo que ocurre en el Japón. Así como en el país asiático existen otros en Europa, Estados Unidos, América Central y del Sur.
UN COLOMBIANO. Roger Bermúdez es natural de Guajira y de niño aprendió a amar la música. Su interés se centró siempre en el arpa llanera hasta que en su adolescencia comenzó a estudiarla, pero no logró convertirse en el intérprete brillante que soñaba. Fue en un recital que escuchó a un cubano ejecutar el arpa paraguaya, y esta le hechizó.
"Noté que el sonido del instrumento era diferente y me gustó mucho. Compré los discos de ese artista, pero me propuse que al terminar el bachillerato en Bogotá iba a venir a Paraguay. Seguí igual con el arpa llanera y ahorré todo el dinero que pude y vine en el 86, por primera vez", cuenta hoy.
Esa primera experiencia en suelo guaraní le duró 3 meses. Alquiló una habitación en la casa de la familia Ferreira Gauto, en Sajonia. "En ese tiempo la concepción que tenía de la música paraguaya cambió por completo. Nunca más escuché al cubano, lo cambié por Enrique Samaniego, Aparicio González, Nicolás Caballero, Miguel Ángel Valdez, con quien estudié esos meses, y Luis Bordón, a quien seguí a San Pablo".
VALLENATO. Bermúdez regresó en cuatro oportunidades más al país y cada vez que vino llevó un arpa paraguaya. Su última visita culminó hace apenas unos días. "El arpa paraguaya es bellísima y yo, como buen colombiano que soy, introduje en el vallenato las técnicas de este instrumento y en mi país ya aceptan que lo ejecute con un arpa que no es la llanera", comenta.
Roger aprendió a ejecutar composiciones paraguayas como Cascada, Pájaro Campana, 3 de Mayo y otras, "pero mi esencia es el vallenato y con el arpa paraguaya hago maravillas en ese ritmo. Lo toco en un grupo que tiene otros instrumentos como el guacharato, caja, banjo y voz, y ya me contratan para presentaciones.", agrega.
La combinación de ese ritmo y el instrumento tradicional paraguayo es procesada ahora en un nuevo material discográfico que será lanzado en breve en Colombia. "Estoy seguro de que después de que salga ese disco muchos en mi tierra querrán aprender el arpa paraguaya".
EN FRANCIA. El músico francés Joan Rambaudi es otro extranjero que ejecuta este instrumento. Comenzó con la quena, pero después de que le tomó un derrame facial cambió por el charango, hasta que llegó a sus oídos los sonidos del arpa paraguaya.
"La escuché en manos de otro francés y me dije que era eso lo que estaba buscando", indica. Desde que se jubiló recorre gran parte de Sudamérica. Grabó hace poco un disco en Sucre con un boliviano que ejecuta la quena y ahora está de regreso a Paraguay donde vino a aprender algo más de los secretos del arpa. "Es difícil ejecutar bien este instrumento pero lo adoro. Igual, aunque no lo toque como un paraguayo doy conciertos con él", dice, mientras afina un arpa en el taller de Óscar Maldonado.
Su repertorio está compuesto por chacareras, zambas, guaranias, música cubana, polcas y otros ritmos sudamericanos. Ya compró 7 arpas y los llevó por el mundo.
"Cuando un paraguayo está en Francia y quiere volver a su país vende su arpa, que es como su pasaje. Entonces yo hago lo mismo, cuando quiero volver vendo mi arpa y acá estoy", culminó.
COMO POLÍTICA MUSICAL
Roger Bermúdez trabaja para el gobierno de Colombia en política cultural. Cuenta que su país está dividido en 9 regiones musicales: la llanera, el vallenato, de gaitas, tambores, la andina, las del pacífico sur y norte, la fronteriza y la amazónica. "En Paraguay también debería existir una política de Estado en cuanto al arpa, porque en el exterior la gente tiende a confundirla con el arpa llanera. Todos saben qué es el Pájaro Campana, pero algunos creen que es una composición de mi país y yo les explico que no". Señala que el Ministerio de Cultura colombiano adoptó como metodología enseñar la música en escuelas y colegios para mantener vigente el folclore y las tradiciones musicales entre los niños y jóvenes.
*Publicado en la edición impresa de Última Hora