9 de diciembre
Viernes
Lluvioso
21°
26°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
30°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
martes 12 de julio de 2016, 01:00

No esperaba nada...

Por: Samuel Acosta - En TW @acostasamu
Por Samuel Acosta

Aquel viernes soleado del 15 de junio de 2012 el ritmo normal del programa informativo de radio que estaba conduciendo se interrumpió con los primeros datos de un corresponsal desde la zona de Curuguaty.

Esta vez no era uno de los tantos desalojos por invasión de tierra al que –de alguna manera– estábamos acostumbrados a contar. Aquí había un enfrentamiento entre policías y campesinos con un altísimo saldo de vidas humanas.

Recordé la conversación con compañeros que estuvieron en la zona poco después de la masacre, y me mostraron las fotos y los videos que habían tomado. Imágenes que evidenciaban la manera en que el lugar donde ocurrieron los hechos se había trastocado.

Rememorando todo esto es que de verdad les digo, nunca esperé ninguna absolución para estos campesinos; sencillamente, creo que estaba cantada la sentencia.

"Esta gente estuvo condenada desde antes que inicie este juicio, no esperes un milagro", le dije a un compañero que me preguntó cómo creía que saldría la sentencia.

Por un momento, tras la lectura de la condena de los acusados mientras veía cantar consignas a familiares de los sentenciados, protestar a los activistas sociales, y que hasta gente indignada se sumó a la sede del Palacio de Justicia a manifestarse, no pude evitar pensar en otro emblemático caso como el del incendio del Ycuá Bolaños.

La misma escena, la misma indignación de la gente, la misma historia de una justicia paraguaya que solo te alcanza cuando tienes la suficiente plata en el bolsillo.

El Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) ya hace un par de años demostró que las tierras de Marina Cué son propiedad del Estado paraguayo, pero igual el Tribunal de Sentencia resolvió condenar por "invasión de propiedad privada".

Cuando escuché esa parte fue como recibir una patada al estómago, como revivir todos los fantasmas de aquellos casos emblemáticos en este país donde el más débil está de entrada condenado a perder, aún si todas las evidencias se muestren a su favor.

¿Doctor... y cómo queda la muerte de aquellos once campesinos asesinados a manos de los policías? le preguntó ayer una colega al presidente del Tribunal de Sentencia, Ramón Trinidad Zelaya a lo que le responde: "esa... es una buena pregunta...".

El magistrado resaltó ayer poco antes de lanzar su veredicto que se respondería la famosa pregunta que muchos nos hicimos en los últimos cuatro años: ¿Qué pasó en Curuguaty?

Tenía razón... en Curuguaty pasó lo que sucede siempre, sin poder y sin dinero, ya estás condenado de entrada.