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Mundo
sábado 29 de octubre de 2016, 03:51

Nepal venera al cuervo, el perro, el buey y la vaca en la fiesta hindú de Tihar

Nepal celebra el festival hindú de Tihar, cinco días dedicados a venerar a los animales que mantienen una relación más cercana con el ser humano y que, según la tradición, son el cuervo, el perro, el buey y el más sagrado de todos, la vaca.

"En el festival se venera a los animales que están más próximos al ser humano", explicó a Efe el sacerdote hindú Uttam Baral, que forma parte de una religión que profesa el 81 % de los 26,8 millones de habitantes del país del Himalaya.

Hoy es el segundo día del festival y está dedicado al perro, al que los dueños lavan por la mañana para luego colgarle guirnaldas, ponerle en la frente el tradicional tika (un ungüento rojo que se utilizan en casi todos los rituales religiosos) y agasajarle luego con deliciosos manjares para agradecerle su fidelidad.

Esos canes coloreados inundan hoy ciudades como Katmandú, donde ayer se veneró a un animal con mucho menos pedigrí: el cuervo, al que se le ofrecen alimentos por considerarlo un mensajero de Yama, el dios de la muerte, un modo de evitar fallecimientos en el hogar.

"Se viene haciendo desde tiempos inmemoriales. Creemos que el cuervo le trasladará un buen mensaje al dios Yama si lo necesitamos", manifestó a Efe un vecino de 52 años de la zona de Katmandú, Prakash Neupane.

Mañana, es el día dedicado a la vaca, el animal más sagrado para el hinduismo, que considera su consumo pecado, además de estar penalizado su sacrificio por ley tanto en Nepal como en países como la vecina India, donde las penas por este delito pueden alcanzar los 10 años de prisión.

A la vaca se le entrega todo tipo de alimentos, incluida fruta, y durante la tarde del mismo día se encienden velas de aceite en las casas, decoradas con guirnaldas y dibujos en el suelo con arroz de colores, para que la diosa Laxmi entre en el hogar y proporcione a la familia bienestar económico y prosperidad.

El cuarto día se agradece al siempre subestimado buey su ayuda en el trabajo del campo y el quinto, con el fin del festival, los animales se hacen a un lado para dejar paso a los humanos, que celebran el amor fraternal entre hermanos y hermanas.

Ellas cuelgan una guirnalda y colocan tika en la frente de su hermano, al que ofrecen además dulces, y él, a cambio, promete protegerla siempre, al tiempo que le entrega un regalo.