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Sucesos
lunes 1 de agosto de 2016, 01:00

Negocios denunciados desde el 2013

“El manejo corrupto y los costos de vida siguen en Tacumbú”, según Diana Vargas, comisionada del Mecanismo Nacional de Prevención contra la Tortura (MNP), que en el 2013 presentó un informe sobre la existencia de celdas vip y las tarifas que existen en la penitenciaría.

El MNP presentó un informe realizado tras entrevistas realizadas con internos en el penal. En ese tiempo, Sheila Abed, se desempeñaba como ministra de Justicia, y Carla Bacigalupo era viceministra de Política Criminal.

Esta última quedó frente a la cartera de Estado, pero fue echada tras el escándalo que involucra a Jarvis Chimenes Pavão.

“Nosotros tuvimos varias reuniones con ambas autoridades en su tiempo. Bacigalupo insistió que tanto las celdas vip, como el sistema de pago ya no existían”, refiere.

La comisionada manifestó que cuando observó la celda de reclusión de Pavão, pensó que no era real y que parecía de otro compartimiento.

“Hay costos para todo. Salud, alimentación, espacios libres, te cobran hasta por tomar agua y para cruzar de un portón a otro. Todo se cobra. Este sistema se denunció hace tiempo”, señaló.

De acuerdo a la profesional, Tacumbú es la miseria por dentro, pero que mueve mucho dinero.

Denunció que las autoridades penitenciarias dificultaban la entrada en las celdas y sobre todo a la de Pavão.

Una de las situaciones presentadas fue que pese a que estaba presente el director de Tacumbú, quien en ese tiempo era Artemio Vera no se pudo ingresar a dicha celda y por ende no se concretó una entrevista con el capo.

“Hubo un maquillaje social muy bien manejado por la ministra (Carla Bacigalupo)”, señaló. Según el informe, lo más grave que se informó a la Justicia es que, además de los costos, el cobro se realiza “directamente por guardias o por los capataces designados por estos en los distintos pabellones visitados”.

Vargas mencionó que cuando le tocó finalmente, tras insistencias con la institución, acceder a la celda del brasileño, esta no tenía los mismos lujos y comodidades de las que gozaba en este tiempo. La misma comodidad en aquel tiempo tenían el narcotraficante Tomás Rojas Cañete, alias Toma’i, y el político Rubén Sánchez Garcete, quien festejó desde su celda el triunfo electoral de un familiar de Capitán Bado.