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miércoles 30 de agosto de 2017, 01:00

Navegantes de conflictos

Escribí ayer de los conflictos (males) que el capitalismo neoliberal causan a la mayoría de los pueblos. Somos víctimas del sistema.

Pero, cada día más, nosotros de víctimas pasamos a militantes en la lucha por un mundo mejor. A estos los llamo navegantes de conflictos.

Como ha dicho el vicepresidente de Bolivia, García Linera, nuestra vida es “luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese será nuestro destino”. Y añade: “Nos tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario los tiempos difíciles son su aire. De eso vivimos, de eso nos alimentamos, en los tiempos difíciles”.

A estos compañeros entrañables de ruta quiero hoy dedicarles unas líneas.

Los navegantes de conflictos somos las personas más necesarias en estos tiempos. Venimos de todas las partes, razas, religiones, clases sociales y profesiones. Como individuos somos necesarios. Agrupados somos imprescindibles. Algún día unidos venceremos en los conflictos del primer estadio, para encontrarnos con otros y con otros para siempre “luchar, vencer, caerse y levantarse”, siempre caminando, unas veces riendo y otras llorando.

Por eso necesitamos alimentarnos de lo que es la fuente de nuestra militancia. Sueños sólidos en clave religiosa, humana o culturales. Familia cercana, que son los primeros que deben de recibir los efectos de nuestro quehacer. Y es muy importante el hacer todo lo posible para vivir en continuadas alianzas tácticas con otros compañeros distintos. “El pueblo unido jamás será vencido” y “La solidaridad es la ternura de los pueblos”.

La lucha es larga, la lucha es fuerte, pero no nos tiene que hacer perder humanidad ni los más altos valores de solidaridad. En el caminar nos tenemos que cuidar para no perder a ningún compañero. Y no nos extrañemos que en él haya cansancios o heridas muy profundas. Seamos generosos en darles un descanso para que vuelvan renovados.

Al final, habremos vivido la vida en plenitud.