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Opinión
miércoles 8 de marzo de 2017, 02:00

Mujeres, luchas y muros

Por Susana Oviedo, soviedo@uhora.com.py
Por Susana Oviedo

Probablemente las mujeres no nos percatamos de algunos cambios que se fueron dando en la sociedad paraguaya en las últimas dos décadas. Fueron lentos, cierto, muy lentos, pero se están produciendo a favor nuestro, aunque estén en etapa embrionaria o en el papel.

Hablamos de cuestiones que 20 o 15 años atrás resultaban imposibles de concebir o plantear siquiera, y que ahora están asumidas con mayor conciencia y desde la perspectiva de los derechos, aunque no se hallan completamente internalizadas y vigentes aún. Por ejemplo, el asesinato de mujeres por razones de género, ahora es una figura penal llamada feminicidio y tiene un castigo más severo de pena carcelaria de entre 10 a 30 años.

En el Paraguay atávico y con un machismo muy extendido aún, también está cediendo el miedo que impide a las mujeres denunciar que son víctimas de violencia doméstica e institucional.

Lo vemos en las cada vez más frecuentes denuncias ante las comisarías; y recientemente en el caso de una joven de la Pastoral Juvenil de la parroquia de Limpio que lo hizo contra el párroco que la acosaba.

Y lo hacen pese a que normalmente las instituciones no toman las denuncias con la gravedad que conllevan y que demandan que se adopten varios recaudos para detener el abuso.

En la práctica, ni las comisarías ni las fiscalías ni las autoridades académicas, ni las empresas e iglesias ni el Poder Judicial están preparados para responder con celeridad, justicia y desde los derechos humanos a situaciones que configuran hechos de violencia contra las mujeres. Menos aún lo está la sociedad en general.

Hay avances con ciertas leyes y actitudes, cierto, pero estructuralmente cuesta que los cambios sean plenos y esto es alarmante con posiciones como la que asumió hace dos años el titular de la Feprinco, Eduardo Felippo, al aprobare cambios en la "ley de promoción, protección de la maternidad y apoyo a la lactancia materna" que, entre otros puntos amplió de 12 a 18 semanas ininterrumpidas la licencia por maternidad y a 2 semanas, los permisos por paternidad. El empresario advirtió que la nueva norma provocaría despidos y que nadie querría contratar a las mujeres.

Actualmente está instalado un gran debate sobre la situación de las niñas abusadas, a las que abruptamente les interrumpen la infancia y obligan a convertirse en madres, con todas las obligaciones que esto implica. Una situación que en otra época era ocultada y hasta "normalizada". Por otro lado, es tan alentador que se esté reclamando y trabajando porque las universidades adopten un reglamento contra el acoso sexual.

Así que hay varios frentes de lucha contra históricos muros, discriminaciones e inequidades. Por eso, los logros siguen siendo muy insuficientes, porque en el Paraguay la pobreza tiene rostro de mujer, los gobernantes poco o nada conocen de derechos humanos, y las instituciones funcionan bajo criterios del siglo pasado.