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Política
miércoles 21 de junio de 2017, 01:00

Mujer denuncia desaparición forzosa de hijo conscripto ocurrida en 1969

La única explicación que la madre consiguió en los últimos 48 años es un documento firmado por un delegado de gobierno que le informó sobre la muerte. Nunca entregaron su cuerpo ni dieron detalles.

A sus 15 años de edad, Segundo Acosta salió de su casa en Capitán Giménez, Concepción, un día de 1969, y nunca más volvió. Fue llevado como conscripto policial y unos meses después su madre recibió una carta de un delegado de Gobierno informándole que su hijo murió en una riña, de un disparo en la cabeza. Ayer, casi 48 años después, Ignasia Acosta denunció el caso de su hijo ante la Fiscalía como desaparición forzosa y secuestro.

"A mi hermano le agarraron. En la época de Stroessner a los quince años ellos ya no podían salir. Donde se va nomás le ataja la Policía y le lleva a la fuerza. Le llevaron en el Chaco. Le llevaron para el servicio policial, porque para (conscripto de la) policía él se fue. Nunca más nos comunicamos con él", relató Juana Alonso, hermana de Segundo Acosta e hija de Ignasia Acosta.

Por su parte, la madre explicó que ningún funcionario dio alguna mínima explicación sobre la muerte de su hijo, a pesar de que ella recurrió a delegados, intendentes y demás autoridades. Advirtió que nunca llegó a ver el cadáver de su hijo.

Una de las explicaciones otorgadas en la delegatura de Gobierno de Alto Paraguay es que Segundo Acosta fue enterrado en Puerto Casado, pero la familia duda de esto.

"Nunca supimos cómo murió. A ella le dijeron que le dieron un tiro en la cabeza, pero yo creo que no porque no pudimos confirmar. Cuando ella se fue a procurar le dijeron que su hijo estaba enterrado ahí, le dijeron que no hay dinero para desenterrar el cuerpo, que tenían que pagar todo eso y ella no tiene plata para pagar", comentó la hermana del desaparecido.

"Aju ápe ojehekami haguã. Ikatu ko ojetopa (Vengo a pedir que se le busque. Puede que se lo encuentre)", expresó la madre, quien a sus 86 años aún espera dar una cristiana sepultura a su hijo. La familia sostuvo que nunca antes pudieron hacer la denuncia por la situación de pobreza por la cual atravesaron.

La familia ni siquiera tiene una fotografía de Segundo Acosta y en el Registro Civil no existe un certificado de defunción, precisó la abogada Norma Rodas. El caso quedó a cargo de la fiscala de Derechos Humanos, Liliana Zayas.

COMÚN. La denuncia fue acompañada por Jorge Rolón Luna, a cargo de la Dirección General Verdad, Justicia y Reparación de la Defensoría del Pueblo. "Este chico fue arreado. En esa época era muy común el arreo de los jóvenes que no tenían la famosa baja. Había retenes militares en las rutas, en las ciudades. Las personas que no tenían baja a las 15, 16, 17 años los llevaban al cuartel, con el agravante de que no informaban a los padres", explicó Rolón.

Advirtió que los jóvenes que eran llevados pasaban bajo la tutela del Estado paraguayo.