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Mundo
jueves 7 de julio de 2016, 08:38

Muertos 12 soldados libios en un ataque suicida con coche bomba en Bengasi

Trípoli, 7 jul (EFE).- Al menos doce soldados del Ejército bajo el mando del gobierno libio en Tobruk murieron hoy en un atentado con coche bomba en la ciudad de Bengasi, escenario desde hace varias semanas de cruentos combates entre esta fuerza y milicias islamistas moderadas afines al antiguo gobierno en Trípoli.

En declaraciones a Efe, un portavoz castrense de la citada fuerza explicó que el ataque fue perpetrado anoche por un conductor suicida en el interior de una zona de edificios que se usa como base y se conoce como "barrio chino".

"Las víctimas pertenecen al batallón de Infantería 210" del Ejército que lidera el controvertido general Jalifa Hafter, antiguo miembro de la cúpula golpista que aupó al poder en 1969 al ahora derrocado Muamar al Gadafi, afirmó.

Reclutado por la CIA, Hafter se convirtió en la pasada década de los ochenta en el principal opositor al dictador en el exilio y regresó al inicio del segundo alzamiento, en 2011, a Libia, donde ha devenido en el principal escollo para la paz.

"El ataque destruyó, asimismo, varios carros de combate y algunos vehículos de transporte de armas y tropas", agregó la fuente, que prefirió no ser identificada.

Ningún grupo armado ha asumido hasta el momento la autoría de la acción.

El portavoz castrense confirmó, asimismo, que cuatro soldados más murieron y otros 20 resultaron heridos en combates entablados en el eje de Kanfuda con las milicias islamistas moderadas "Majlis al Shura" y "Zwara Bengasi", que defienden la ciudad.

Además, admitió que el piloto de combate Idris al Obeidi perdió la vida al ser derribado el cazabombardero clase Mig 21 con el que sobrevolaba la ciudad.

Las fuerzas de Hafter, que pusieron cerco a Bengazi en mayo de 2014, bombardean desde hace tres semanas los barrios de Kar Yunes y Qanfudah, donde se encuentran atrapadas decenas de familias civiles que no han podido ser evacuadas.

Los nuevos ataques han multiplicado el drama de la ciudad, capital del alzamiento contra Gadafi, de la que han huido decenas de miles de personas, que malviven como desplazados internos en las poblaciones de la periferia.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que hace cinco años la comunidad internacional apoyara el alzamiento rebelde en Bengasi y contribuyera militarmente a la caída del régimen gadafista.

En la actualidad tiene tres autoridades: una en Trípoli, que la ONU considera rebelde; otra en Tobruk, que reconocen numerosos países, y una tercera, llamada gobierno de unidad nacional, que ninguno de los otros dos reconoce y al que apoyan la ONU y la Unión Europea (UE).

Del conflicto han sacado provecho los grupos yihadistas, y en especial la rama libia del Estado Islámico (EI), que en apenas un año ha avanzado desde su bastión en Derna (oeste de Libia) hacia las ciudades de Bengasi (la segunda en importancia del país) y Sirte, en la costa centro.

La propia Sirte es escenario desde hace un mes de intensos combates entre las fuerzas yihadistas asentadas en sus calles desde junio de 2015 y milicias de la alianza formada por el gobierno de unidad para liberarla.

En este frente, fuentes de la Alianza confirmaron a Efe la muerte de un ciudadano tunecino que estaba al frente de la cárcel que gestionaban en Sirte los yihadistas.

El civil fue abatido durante un intento de huida de varios de los radicales que aún combaten en zonas del estratégico "barrio 700", uno de los que dan acceso al centro urbano de esta ciudad en la que nació y murió Gadafi.