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viernes 14 de julio de 2017, 01:00

Mirar al mundo de otra manera

“Que no haya más niños sin acceso a la educación, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras para cultivar”, papa Francisco en el Palacio de López.

Como conclusión de la visita, hace dos años, de Francisco al Paraguay edito los párrafos finales escritos por la hermana Margot Bremer, en la revista Acción.

“Francisco se distingue de muchos otros obispos no solamente por su ‘olfato por las ovejas’ (el pueblo), sino también por su ‘olfato en el amanecer de una nueva época’. Esta especialidad se la debe por ser un gran profeta que entiende unir el corazón con la razón en una visión holística.

Tal calidad le da la capacidad de mirar la que abarca el pasado, el presente y el futuro. Es la mirada de aquellos que buscan convivir con todos en la ‘casa común’.

Adquirir esa mirada nueva hace chocar con otra mirada dominante que considera a la naturaleza como una fuente de explotación.

Está convencido de que este cambio de conciencia permitirá el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida.

Francisco advierte proféticamente que el destino común nos llama a una nueva actitud ante la vida y para eso necesitamos acelerar la lucha por la justicia.

Con esa encíclica, el papa Francisco se dirige a todos los habitantes de la “casa común” invitando a un cambio en la conciencia y una reorientación del rumbo encauzado”.

Muy bien, hermana Margot.

El papa Francisco nos enseñó otra manera de ver el mundo. Desde su venida muchos tenemos una insistencia especial del compromiso con el pobre.

Fruto de ello es toda la lucha por la “nulidad, ya” de los campesinos inocentes de la masacre de Curuguaty.

Con dolor tenemos que reconocer que la injusticia pudo más que nosotros y a la absolución soñada la in-Justicia reinante la sustituyó por un aumento de las penas. Pero venceremos. No lo duden.