2 de diciembre
Viernes
Poco nublado con tormentas
22°
33°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
29°
Domingo
Mayormente despejado
20°
31°
Lunes
Mayormente despejado
24°
34°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
sábado 27 de agosto de 2016, 03:41

Milicias libias avanzan lentamente en el interior de Sirte, bastión yihadista

Sirte (Libia), 27 ago (EFE).- Las milicias del oeste de Libia retomaron el avance en las últimas horas en el corazón de la ciudad de Sirte, en una espesa área de casas bajas y callejones donde resisten cerca de 200 miembros de la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico.

Según pudo observar Efe, varias katibas (grupos de combatientes) lograron al caer la tarde del viernes recuperar varias hileras de desvencijados edificios en la zona oeste de llamado "distrito uno", después de un fiero combate con un franco tirador que se encontraba atrincherado en uno de ellos.

El yihadista, de rasgos subsaharianos y que pereció en el intercambio de disparos, estaba protegido, además, por un sistema de bomba trampa tendida con hilos de sedal y cables escondidos bajo utensilios comunes de la vida cotidiana.

Katibas o milicias del oeste de Libia, como "Los mártires de Yunduz", con cuyos miembros conversó Efe, se dedican desde hace varios días a recopilar información de inteligencia y vigilar los distritos uno y tres, los únicos que quedan por reconquistar de esta ciudad situada en el centro de la costa libia.

"Esta información se eleva al Consejo Central en Misrata, que la procesa. Ellos decidirán la fecha del asalto definitivo. Nosotros estamos preparados", explicó Musbah, uno de los comandantes de la citada milicia.

Nadie en Sirte se atreve a dar una fecha, aunque la mayoría están convencidos de que será antes de la fiesta musulmana del sacrificio, prevista para septiembre.

Tres son los peligros a los que se exponen los sitiadores y que han obligado a detener los combates y retrasar el asalto final, que el mando central libio quiere se haga lo más rápido y sea los menos cruento posible.

La pericia en el tiro de los que resisten, en su mayoría hombres procedentes de países del África Subsahariana como Nigeria, Chad, Mali o Sudán, pero también del norte de África, en especial egipcios, argelinos y sobre todo, tunecinos.

La cantidad de trampas que estos fanáticos, que son expertos combatientes, han colocado a su alrededor, sobre todo bombas artesanas y coches explosivos.

Y lo intrincado del área a conquistar, una zona urbana densa en casas y callejones estrechos de unos dos kilómetros cuadrados en la que, de momento, los francotiradores bien escondidos conservan ventaja.

Además, está el problema de los civiles, en su mayoría mujeres y niños de las familias de los yihadistas pero al parecer también algunos habitantes locales que estarían retenidos por los fanáticos contra su voluntad, según explican los sitiadores.

La rama libia del grupo yihadista Estado Islámico conquistó en febrero de 2015 Sirte -lugar en el que nació y murió Gadafi tras la revuelta que acabó con su régimen en 2011-, para lo que aprovechó la disputa política entre los gobiernos del este y el oeste del país.

Hasta junio de este año, instalaron un sistema de gobierno a semejanza de califato en Siria e Irak basado en el terror pero también en la oferta de aparente seguridad e infraestructuras a una población abandonada.

En mayo, y después de que una amenazaran públicamente con avanzar a Misrata, la poderosas milicias de esta ciudad -la tercera en importancia del país- se unieron a otras del oeste de Libia para liberar este puerto del Mediterráneo en el que nació y durante la revolución de 2011 murió apaleado Muamar al Gadafi.

Los misratíes sufrieron en 2011 durante meses el cerco de las tropas de Gadafi comandadas en el frente oriental por su hijo Jamis Moamar, aunque sus ofensivas emprendidas para dominarla fracasaron.

La retaguardia portuaria de la ciudad y la perseverancia de sus habitantes en la defensa del sitio impidieron que las tropas gadafistas lograran en aquellos momentos enlazar Sirte, la emblemática ciudad del panafricanismo gadafista, con Trípoli.

Javier Martín