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Mundo
jueves 15 de septiembre de 2016, 09:57

Miles de hindúes y budistas piden protección a la "niña diosa" de Katmandú

Katmandú, 15 sep (EFE).- La "kumari" o "niña diosa" de Katmandú congregó hoy a miles de devotos hindúes y budistas nepalíes, que le rogaron protección al paso de su procesión en carroza por la zona monumental del centro de la capital, que sigue sin recuperarse plenamente del terremoto del año pasado.

Ambas religiones comparten el culto por dioses como Kurami o Indra, a quien también se venera en el festival Indra Jatra, que durante una semana se celebra en Nepal, un país de mayoría hindú con la que conviven comunidades minoritarias como la budista.

"El festival es una ceremonia de acción de gracias al dios Indra por la lluvia y para rogar la bendición de la diosa Kumari", explicó a Efe un miembro del comité organizador del festival, Babu Shakya.

La presidenta del país, Bidhya Devi Bhandari, acompañada de otros políticos y de embajadores de varios países, se unió a los fieles de ambos credos en Basantapur Durbar Square, la plaza del centro de la ciudad donde monumentos protegidos por la Unesco muestran aún daños del seísmo de abril de 2015.

La "diosa niña" colocó en la frente de la jefa de Estado nepalí la sagrada "tika", una mezcla de polvo bermellón y arroz que se impone en señal de bendición, y recibió a cambio un regalo.

Durante siglos, los reyes del país del Himalaya fueron los protagonistas de este momento, hasta que en 2008 la nación asiática se convirtió en una república.

La procesión de carrozas acompañada de bandas de música, danzas tradicionales y miles de creyentes comienza el tercer día del festival, que dura una semana, y prosigue los cuatro restantes por varias partes del país, relató Shakya.

Las "kumaris" son niñas reverenciadas como diosas vivientes hasta que alcanzan la pubertad, tras un proceso de selección por parte de un consejo de sacerdotes que buscan una treintena de virtudes como belleza, frente ancha o disposición "reservada".

La tradición de las "kumaris" comenzó en el siglo XVII y son consideradas las protectoras del país, como reencarnación viviente de la diosa Taleju o Durga.