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jueves 12 de octubre de 2017, 01:00

Miente, siempre algo queda

El mes pasado el presidente del Paraguay habló ante las Naciones Unidas. ¿De qué habló? De un Paraguay que no existe. Si quiere que sea benévolo, habló del Paraguay de las 600 familias “amos” del Paraguay y de sus próximos servidores y empleados. En lenguaje popular, sencillamente, mintió. Ocultó la realidad completa y habló de lo que le convenía decir.

Nada dijo de los pocos indígenas que tenemos y que están abandonados. Nada de la discriminación de los campesinos, cada día menos en número porque estorban a los cultivadores de soja.

“Siembra mentiras que alguna siempre queda”.

Y algunos empresarios, ganados por las palabras presidenciales, vendrán al Paraguay.

Lo curioso es que al llegar a Asunción se dividirán.

Los empresarios serios, posibles inversores, cuando escuchen las coimas que les pidan y el tanto por ciento en las ganancias, tomarán el primer avión y se irán.

Nos quedaremos con los otros, con los “empresaurios”, que vienen a hacer fortuna “a como sea”. Y que cuando agoten la parcela que usaron y abusaron, se irán también, pero con una diferencia.

Los inversores serios se fueron pronto sin ni siquiera comenzar a hacernos daño. Los mafiosos habrán esquilmado la tierra, contaminado el agua, destrozado nuestras rutas, envenenando a los campesinos o desalojándolos de sus tierras etc., etc.

Cartes desarrolló en la ONU yemas sobre el Paraguay. Muchos se rieron de su caradurez y su desfachatez. Pero bastantes hemos sido los que le exigimos su retractación. Y ninguno lo hemos denunciado a la Fiscalía por el mucho mal que hizo al Paraguay.

Hay centenares de presos en Tacumbú por robar, como decimos popularmente, “una gallina”. Hay centenares de campesinos imputados por protestar por tener que abandonar el asentamiento donde vivieron 20 años porque apareció un brasiguayo con un papel comprado.

Lo terrible es que en el 2018 vamos a seguir votando a los sembradores de mentiras.