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domingo 24 de julio de 2016, 01:00

Metrobús: Que primen interés y necesidades de la mayoría

El conflicto entre sectores de la ciudadanía y el proyecto Metrobús revela la incapacidad de llegar a consensos en torno a intereses comunes. El Gobierno central debe poner su mayor esfuerzo en lograr resultados que beneficien a la mayoría de la población. Ello requiere informar y transparentar sus iniciativas a todos los actores. No puede ser que por capricho, intereses sectoriales, desconocimiento o aversión al riesgo un proyecto tan importante para la ciudadanía de a pie no pueda ser implementado y la solución sea la de acortar el trayecto, perjudicando a los vecinos y cediendo a los intereses de unos pocos. El conflicto en torno a la ejecución del proyecto debe ser asumido con la misma seriedad que requiere la elaboración del proyecto técnico. La ciencia política hace rato señala que la gestión de las políticas públicas tiene un componente técnico y un componente político.

Un buen diseño técnico no es suficiente para garantizar el resultado previsto. Múltiples factores se interponen. Cada propuesta tiene a grupos y sectores con diferentes intereses y aspiraciones que no siempre están alineados. La experiencia muestra que muchas iniciativas loables han fracasado desde su inicio por no haberse considerado como parte del trabajo estas consideraciones políticas. El diseño, por bueno que sea, también debe considerar factores culturales, el contexto socioeconómico del lugar en que se implementará, la desconfianza ciudadana hacia quienes están involucrados, los conflictos entre los potenciales beneficiarios, entre otros problemas.

El sector público debe estar preparado para enfrentar los conflictos. Debe contar con un equipo técnico capaz de informar y explicar los beneficios, ventajas y desventajas de cada una de sus iniciativas. Solo de esa manera podrá minimizar conflictos, disminuir tensiones y lograr acuerdos en torno a sus proyectos.

No puede ser que un proyecto que beneficiará potencialmente a miles de usuarios, trabajadores, estudiantes, y sobre todo a la población de menores recursos, sea boicoteado por sectores o personas cuyos intereses son particulares o afectan a un mínimo número de personas.

El Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Obras Públicas deben ser capaces de consensuar un proyecto con el máximo beneficio posible para la mayoría. Cualquier opción de menor impacto es la muestra del fracaso en la gestión del proyecto y muestra la incapacidad de estas instituciones para imponer el interés general por encima de intereses particulares.

Es en estos casos en los que se observa que las autoridades sucumben ante el poder de unas pocas personas o grupos porque no fueron capaces de generar aliados en el segmento al que beneficiará el proyecto. La ciudadanía que utilizará el Metrobús, si no conoce el proyecto y los beneficios en términos de costos, tiempos de traslado y mejoras en los horarios, no ejercerá su presión y terminarán ganando los demás.

Los vecinos de San Lorenzo ya se manifestaron a favor. El Gobierno Central debe apoyarse en la ciudadanía para el desarrollo de iniciativas que le beneficiarán. Pero solo con información, transparencia y un acercamiento real a la ciudadanía será posible un vínculo virtuoso. La desconfianza ciudadana y la mala experiencia en obras que al final no le favorecieron exigen una comunicación fluida por parte de los funcionarios públicos para consensuar proyectos y lograr el apoyo ciudadano. Por supuesto, todo esto bajo la premisa de que el Gobierno está interesado en implementar un sistema de transporte público que aumente el bienestar de la población, tanto por mejoras en la calidad y tiempo de traslado como en la reducción de los costos.