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Opinión
miércoles 13 de julio de 2016, 01:00

Mensaje para zurdos y derechosos

Por Brigitte Colmán – En Twitter @lakolman
Por Brigitte Colmán

Tu opinión sobre el caso Curuguaty dependerá del lado de la vereda en donde estés ubicado.

Dependerá de tu carné de zurdito, patotero ideologizado, o derechoso, fascista que cobra un salario de Cartes. Es obvio que tu opinión sobre lo que sucedió en Curuguaty dependerá de tu ideología (perdón por la mala palabra).

Pero la verdad es que ya nada de eso importa ahora.

Como si el Paraguay no hubiera estado desde el principio de sus tiempos dividido; como si la desigualdad entre los muy ricos y los demasiado pobres ya no nos hubiera dividido hace rato; ahora también estamos divididos entre los que nos preocupamos por cómo se juzgó el caso Curuguaty, y los que no tienen una mínima idea (o interés) del peligro en el que viviremos a partir de ahora.

Lo que hicieron los jueces en el caso Curuguaty es muy grave para todos.

Es grave para los zurdos, derechosos, barrabravas de Cerro Porteño, los de la FNC, los de la ARP (bueno, forzando un poco la imaginación, sí); liberales y colorados pobres (que los hay, y muchos), periodistas, monjas, estudiantes universitarios con barba a lo Che Guevara, secretarias de oenegé, taxistas, profesores de inglés, vendedoras de yuyos en el Mercado 4, choferes de la Línea 27, proscriptos limpiavidrios, modelos y futbolistas; a todos nos afecta por igual.

A todos, algún día a partir de ahora, nos puede llegar a pasar, y ya podemos comenzar a preguntarnos si cuando ese día llegue, ¿alguien se animará a reclamar por nuestra libertad?

No sabemos bien lo que pasó en Curuguaty aquel 15 de junio de 2012.

Pero sí sabemos que murieron seis policías y once campesinos; que hubo denuncias de ejecuciones extrajudiciales que nunca fueron investigadas, que no se hicieron autopsias, que desaparecieron evidencias y que nadie puede decir quién mató a quién.

El juicio duró cuatro años y ni fiscalía ni jueces pudieron presentar pruebas contra los campesinos; no pudieron probar lo que hizo el campesino Rubén Villalba, condenado hoy a 30 años de cárcel, más cinco de seguridad.

Pero el tipo va a pasar los próximos 35 años de su vida en Tacumbú sin que nadie haya podido probar que él disparó contra el policía Erven Lovera.

Decime si no es como para preocuparte –seas de derecha o de izquierda– de que mañana a vos también te puedan condenar sin tener una sola prueba.

Porque a partir de ahora solo rige la ley del más fuerte, y nosotros los ciudadanos quedamos huérfanos de la justicia.