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Mundo
lunes 8 de agosto de 2016, 01:00

Más de un millón de personas dieron su apoyo a Erdogan

Más de un millón de personas se reunieron ayer en Estambul para participar en una manifestación convocada por el presidente turco, Tayyip Erdogan, para condenar un fallido intento de golpe de Estado, en una amplia muestra de apoyo en medio de las críticas de Occidente sobre purgas y detenciones generalizadas.

La movilización por “la democracia y los mártires” realizada en el distrito de Yenikapi, en el extremo sur de la península de Estambul, marca el punto más álgido de las tres semanas de manifestaciones nocturnas de los seguidores de Erdogan, muchos cubiertos con la bandera turca, en las plazas en todo el país.

Entre la multitud se veían pancartas que decían “Eres un regalo de Dios, Erdogan” u “Ordénanos morir y lo haremos”. También se trata de la primera vez en décadas que importantes partidos opositores se suman a una movilización en apoyo al Gobierno del país de casi 80 millones de habitantes.

“Estamos aquí para mostrar que estas banderas no caerán, que el llamado a oración no será silenciado y que nuestro país no será dividido”, dijo Haci Mehmet Haliloglu, un funcionario público de 46 años que viajó desde la ciudad de Ordu, en el Mar Negro, para participar en la manifestación.

Erdogan ha prometido librar a Turquía de la red del clérigo Fethullah Gulen, que reside en Estados Unidos y a cuyos seguidores en las fuerzas de seguridad, el poder judicial y la administración pública acusa de orquestar el fallido intento de golpe.

Gulen fue aliado de Erdogan en los primeros años de la llegada al poder del partido AK en 2002. El clérigo ha negado las acusaciones y denunciado el golpe, que se produjo en un momento crítico para un país que enfrenta ataques del grupo Estado Islámico y la insurgencia de rebeldes kurdos.

Desde el intento de golpe, las autoridades turcas han suspendido, detenido o puesto bajo investigación a miles de personas, incluidos soldados, policías, jueces, periodistas, médicos y funcionarios públicos, lo que ha generado preocupación entre los aliados de Occidente de que Erdogan esté usando estos sucesos para afianzarse en el poder.

Erdogan, considerado por sus opositores como intolerante con la disidencia, ha invitado a líderes de la oposición a acudir a las manifestaciones para demostrar la unidad del país y desafiar así las críticas de Occidente.