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Editorial
miércoles 3 de agosto de 2016, 01:00

Más que cambiar jefes, la FTC precisa dar resultados

Ante el escándalo de un nuevo secuestro cometido por el grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo, el presidente Horacio Cartes decidió cambiar por quinta vez al comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, nombrando al general José Alvarenga en reemplazo del general Martín Cáceres. De nada sirve cambiar las cabezas cuando es el cuerpo el que no responde. Más que nuevos jefes militares, la ciudadanía espera resultados concretos en la lucha contra el EPP, con acciones eficaces que permitan la liberación de los hoy secuestrados y le devuelvan la seguridad y la tranquilidad a una próspera región productiva.

En casi 3 años de operaciones armadas en el Norte, en busca de la captura y la derrota de los miembros del grupo criminal llamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), integrada por militares y policías, ya ha tenido cinco comandantes distintos, pero no ha arrojado los resultados más esperados por la población.

Este lunes, tras el escándalo generado por el reciente secuestro del joven menonita Franz Wiebe, de 17 años, capturado en la colonia Río Verde, Departamento de San Pedro, el presidente Horacio Cartes decidió destituir de su cargo al anterior comandante, general Martín Carlos Cáceres Ríos, y designar en su reemplazo al general José Ramón Alvarenga Jara, probablemente buscando acallar las críticas a la total ineficacia demostrada hasta ahora por el grupo militar y policial encargado de combatir y derrotar al grupo armado criminal.

Pero el cambio de la principal cabeza operativa de las fuerzas antiterroristas, lejos de traer sosiego a la población, solo ha generado más críticas, por ser un recurso político reiterativo e ineficaz. Por el contrario, la mayoría de los expertos sostienen que estar cambiando a los comandantes de la FTC en forma constante solo hace que las acciones tengan que regresar de nuevo a un punto cero, al cortarse la continuidad de los trabajos.

Tampoco ayudan mucho a generar confianza en la ciudadanía las pocas felices primeras declaraciones del nuevo comandante de la FTC, el general Alvarenga, quien, por un lado, dijo que ya sabe perfectamente en qué lugar se encuentran ocultos los cabecillas del EPP, pero que resultará difícil capturarlos, y por otro, pidió encarecidamente que los mismos se entreguen a las autoridades, como si el éxito de la lucha dependiera exclusivamente de la voluntad de los criminales.

Lo cierto es que en estos casi 3 años, el Gobierno ya ha gastado 29.051 millones de guaraníes –cerca de 5,1 millones de dólares– en mantener a la Fuerza de Tarea Conjunta operando en la región Norte.

Tampoco ha servido de mucho modificar la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna para que los militares puedan intervenir en una cuestión de inseguridad interior, ni mantener vigente por 3 años el estado de excepción en los departamentos de San Pedro, Concepción y Amambay. Toda esta inversión política y económica no se ha reflejado en ninguna captura importante de los cabecillas del EPP y el grupo armado sigue secuestrando gente, manteniendo cautivo al policía Edelio Morínigo desde hace más de dos años y al colono menonita Abrahán Fehr desde hace casi un año.

Más que nuevos jefes militares, la ciudadanía espera acciones eficaces que permitan la liberación de los hoy secuestrados y le devuelvan la seguridad y la tranquilidad a una próspera región productiva.