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Editorial
viernes 17 de febrero de 2017, 02:00

Más educación y control para frenar muertes por accidentes

Los accidentes de tránsito siguen siendo la principal causa de muertes violentas en el Paraguay, con más de 500 víctimas fatales por año, según estadísticas oficiales, seguidas de los homicidios y suicidios. En estos últimos días se produjeron varios casos de trágicas pérdidas de vidas humanas en choques de automóviles y motocicletas, que se hubieran podido evitar con mejor infraestructura vial, mayor control policial en rutas, calles y avenidas, pero principalmente si existiera un proceso de educación vial realmente efectivo y funcional, acompañado de un sistema riguroso y eficaz para hacer cumplir las leyes de tránsito, sin permitir la impunidad de quienes las violen. Hay que hacer algo urgente por detener esta "masacre silenciosa" que sigue enlutando a numerosos hogares.

Si las estadísticas mantienen el promedio, medio millar de personas morirán este año en nuestro país, a consecuencia de accidentes de tránsito y quizás un número más grande logrará sobrevivir, pero con severas lesiones que en muchos casos les marcarán por el resto de su vida, sufriendo desde amputaciones de partes del cuerpo, parálisis parcial o total, disminución de funciones y severos traumas sicológicos.

Es lo que se podría denominar como una "masacre silenciosa" que viene ocurriendo desde hace años, sin que hasta ahora existan iniciativas decididas y políticas reales desde el Estado y desde la misma sociedad por intentar ponerle freno a esta situación, que cotidianamente llena de luto y dolor a tantos hogares paraguayos.

Tan solo en esta última semana, en el Gran Asunción se dieron varios casos de muertes violentas a causa de accidentes. Un joven periodista falleció trágicamente en San Lorenzo, en la madrugada del miércoles, luego de que su automóvil acabe embistiendo una columna del alumbrado público, tras sortear enormes baches sobre la Avenida del Agrónomo. En Lambaré, otro auto terminó incrustado también contra una columna, en la madrugada de ayer, causando la muerte de su conductor y dejando con graves heridas al acompañante. En general, se mencionan como posibles causas de los accidentes la alta velocidad, el mal estado de las avenidas, la imprudencia y el posible hecho de manejar tras el consumo de alcohol.

Del alto número de accidentes que se producen anualmente, el 47% de los fallecidos son personas que viajan a bordo de motocicletas, en la mayoría de los casos sin utilizar cascos protectores, viajar con excesiva cantidad de tripulantes, manejar sin conocer o respetar debidamente las normas de tránsito y cometiendo muchos actos de imprudencia.

Aunque esta "masacre silenciosa" sucede en casi todo el territorio nacional, los lugares donde se registran mayor cantidad de accidentes son Asunción, ciudades del Departamento Central y del Alto Paraná.

El desafío es grande: dejar que sigan muriendo medio millar de personas al año o promover toda una movilización nacional, tendiente a exigir a los distintos poderes del Estado y a las fuerzas más decisivas de la sociedad un plan de acción que logre cambiar este destino trágico.

Para ello hace falta seguir trabajando por mejor infraestructura vial, rutas y calles en buen estado y adecuada señalización, mayor control policial en rutas, calles y avenidas, pero principalmente un proceso de educación vial que sea realmente efectivo y funcional, y que vaya acompañado de un sistema riguroso y eficaz para hacer cumplir las leyes de tránsito, sin permitir la impunidad de quienes las violen. De lo contrario, más y más hogares paraguayos se seguirán llenando de luto y dolor.