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Especiales
viernes 17 de febrero de 2017, 08:19

Más de 1.000 niños y adolescentes urgen de familias sustitutas

Los 50 albergues que cuidan a casi 1.300 niños y adolescentes que son separados de sus familias por diferentes casos están abarrotados. El acogimiento familiar es la mejor opción para resguardar a los menores en situación vulnerable y hay una convocatoria abierta para los voluntarios que están dispuestos a cuidarlos temporalmente.

La estadía en albergues debe ser la última opción para menores de entre 0 a 17 años que son separados de sus padres biológicos por situaciones de maltrato, abuso, abandono, entre otros.

En caso de no encontrar algún familiar, como una tía o abuela, para encargarse de ellos, la mejor opción es que voluntarios los acojan. El requisito más importante es que estén dispuestos a dar amor a los niños, que en su mayoría sufrieron alguna situación traumática, explica la directora de Protección Especial de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA), Fátima Cabrera.

La institución estatal tiene abierta la convocatoria durante todo el año para familias acogedoras, que a su vez son estudiadas para ser acreditadas. Actualmente son 53 las inscriptas, de las cuales 40 están activas y son 41 los niños que ahora son beneficiados por este sistema. Las demás, por algún motivo particular no pueden asistir en este momento a los menores que lo necesitan.

Consultada sobre cuántas familias acogedoras se necesitan, Cabrera dijo que debería equiparar a la cantidad de menores que viven en los 50 hogares habilitados, es decir, 1.282.

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Medida transitoria. Es importante que las familias sustitutas estén conscientes de que albergarán a los niños de manera temporal, hasta que finalice el proceso judicial que les impide estar con sus familias biológicas.

En este sentido, se estableció un proceso que involucra a todas las partes. En una primera etapa se trabaja en la llegada del niño, luego en su vida dentro del ambiente familiar (sustituto), como su alimentación, salud, entre otros, mediante un estudio psicosocial cuyo informe es remitido mensualmente al juez que atiende su caso.

Si bien es ideal que las familias voluntarias gocen de solvencia económica para mantener a los niños. También reciben apoyo de la Secretaría de la Niñez con la entrega de leche, cereales y pañal en forma mensual. Además, tienen asignados psicólogos y prioridad de atención en los centros de salud.

Por último, para evitar el trauma que puede provocar la despedida entre el menor y los voluntarios, estos son informados de antemano sobre la situación judicial del menor, mientras que el psicólogo se encarga de comunicar adecuadamente y preparar a su paciente para la transición.

La resolución de los jueces puede terminar en dos opciones, la primera es la reubicación de la víctima en su familia de origen, pero luego de confirmar que los padres son aptos para recibirlos, o en todo caso, con algún pariente. Si las autoridades no ven factible esta posibilidad, pasa al Centro de Adopciones, de acuerdo a lo que establece la ley Nº 1136/97.

El promedio de tiempo de estadía en las familias acogedoras es de un año y tres meses. Solo cuando supera los dos años los voluntarios tienen la posibilidad de pedir la custodia del menor, pero según Cabrera, su acto de solidaridad no le concede el derecho de prioridad en el trámite y deben cumplir igualmente con los requisitos, como cualquier persona interesada que acude al sistema de adopción.

Este mecanismo resulta todo un reto para las familias acogedoras que se convierten en héroes anónimos al salvar a los niños y adolescentes de las consecuencias negativas que pueden traer consigo las estadías en acogimientos institucionalizados.

Contacto. Las personas interesadas acerca del programa de familias acogedoras pueden llamar al (021) 204-178 y hablar con Liz Rojas o Alejandra Martíne,z o acercarse hasta la oficina de la Dirección de Protección Especial ubicada en sobre las calles Padre Cardozo 791 y Defensa Nacional, barrio Las Mercedes.

Por Lida Duarte