9 de diciembre
Viernes
Lluvioso
21°
25°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
30°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
jueves 4 de agosto de 2016, 05:01

Marruecos quiere dignificar sus hamams con un "certificado de calidad"

Rabat, 4 ago (EFE).- El gobierno de Marruecos se propone dignificar sus hamams o baños públicos mediante la concesión de un "certificado de calidad" que obtendrán únicamente los que cumplan una serie de requisitos ambientales, sanitarios y sociales.

Marruecos cuenta con unos 12.000 hamams en toda su geografía, siendo el país del mundo que conserva un mayor número de estos lugares que en la historia del mundo musulmán han sido un lugar de higiene y socialización por excelencia.

Paradójicamente, los baños de Marruecos no son tan famosos como los de Estambul o los de Damasco, ciudades donde figuran entre las visitas turísticas por excelencia y que conservan las huellas de los edificios históricos.

Según explica con orgullo a Efe Jaled Rahel, que como jefe de la División de Calidad es el responsable del proyecto de "certificación" de los hamams en el ministerio de Artesanía, Marruecos es el único país donde la planificación de un barrio tiene en cuenta siempre un hamam, además de la ubicación de la escuela o la mezquita.

En otras palabras, son lugares vivos y no solo parte del patrimonio.

Antiguamente, muchos marroquíes visitaban el hamam el jueves en la tarde para acudir bien aseados y acicalados a la mezquita el viernes; además, el hamam era el único lugar donde las clases pobres tenían acceso al agua corriente.

Hoy los tiempos han cambiado, todo el mundo tiene un baño en su propia casa, e ir al hamam se ha convertido en un momento de relajación o de reunión con los amigos, además de ritual obligatorio para las mujeres cada vez que hay una boda.

Ir al hamam es un placer al alcance de todos: la entrada puede costar desde 10 dirhams (1 euro) en un hamam de barrio, hasta los 1.000 dirhams (100 euros) en un hotel de cinco estrellas si viene acompañado de todos los servicios de un "spa" de lujo (masajes, aceites y tratamientos capilares).

Pero los hamams son ante todo grandes consumidores de agua y de combustible, algo que en los tiempos que corren ya no está muy bien visto: se calcula que un hamam consume cada día entre una tonelada de madera y una tonelada y media para calentar sus calderas (los otros combustibles casi son inexistentes).

Por ello, el ministerio de Artesanía ha creado este "certificado de calidad" al que se podrán adherir los hamams que lo deseen siempre que cumplan una serie de requisitos que tienen que ver con la seguridad del lugar, la higiene de las instalaciones y el consumo sostenible de agua y madera.

Además, el baño público deberá introducir medidas paliativas de contaminación en los barrios en que se encuentran, ya que un hamam despide hollín en el aire urbano mañana, tarde y noche.

Por último, los trabajadores del hamam (se calcula que cada baño emplea entre cinco o diez personas: calderero, masajista, taquillero u otros) tienen que contar con un contrato y pagar las cargas sociales si el propietario quiere tener derecho a la certificación.

Este proyecto se encuentra ahora en su fase piloto y va a ser aplicado en cinco ciudades (Fez, Marrakech, Casablanca, Rabat y Tánger), a razón de diez baños por cada ciudad; si todos pasan el "test", recibirán en octubre su certificado, una especie de etiqueta que podrán colgar a la entrada y que indicarán que se trata de un hamam de calidad.

Habrá además dos clases de certificados: uno para los hamams de una estrella, y otro para los de dos estrellas, aquellos que ofrecen servicios de spa.

Llegará tal vez un día en que los hamams formarán parte de los circuitos turísticos, como sucede en Budapest o en Estambul.

Javier Otazu