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Mundo
lunes 1 de agosto de 2016, 01:00

Manifestaciones a favor y en contra de Rousseff en un Brasil preolímpico

AFP, EFE y BRASIL247

RÍO DE JANEIRO - BRASIL

Manifestantes salieron a las calles de Brasil ayer para pedir la salida definitiva de la suspendida presidenta Dilma Rousseff o en grupos más pequeños a defender su permanencia, en un clima preolímpico a cinco días del inicio de los Juegos de Río 2016.

En Río de Janeiro 4.000 manifestantes protestaron contra la presidenta en la calzada de la playa de Copacabana, en pleno cartón postal de esta ciudad que acogerá los Juegos Olímpicos entre el 5 y el 21 de agosto. La policía carioca no entrega cifras sobre participación en protestas. Varios camiones de sonido tocaban samba y el himno nacional mientras manifestantes desplegaban a pleno sol un enorme cartel con el mensaje “Fuera Dilma y prisión para Lula”, el ex presidente Lula Da Silva, antecesor de Rousseff, acosado por casos judiciales.

AMBIENTE FAMILIAR. “Queremos nuestro país de vuelta y que esta gente se vaya”, declaró Vilma Moniz Portella, una abogada de 68 años que llevaba un pequeño muñeco inflable del juez anticorrupción Sergio Moro, que lidera la investigación sobre el fraude en Petrobras que ha alcanzado a la élite política y empresarial brasileña. El ambiente era festivo y familiar en medio de la tradicional muchedumbre que cada domingo invade la costanera carioca. Sobresalía un enorme muñeco inflable que representa a Lula como presidiario. El ama de casa Daysa Barela, de 52 años, afirmó que la manifestación es mucho más pequeña que otras anteriores que llevaron cientos de miles de personas a la calle porque “la gente está asustada por el terrorismo o porque el Partido de los Trabajadores (PT) pueda atacarlos”.

Pero uno de los muchos vendedores de banderas y muñecos inflables tenía una explicación bastante más probable: Lula y Rousseff ya están casi fuera de combate. “Lula va a ser enjuiciado, está acabado. Y el tiempo de Dilma ya pasó”, dijo Carlos Wellington, de 39 años, aludiendo a que el ex presidente y líder de la izquierda irá a juicio por intentar obstruir las investigaciones del megaesquema de corrupción en Petrobras. Es la primera vez que el fundador del PT será sometido a juicio por este caso que develó un fraude que costó más de 2.000 millones de dólares a la petrolera para beneficiar a decenas de políticos, empresarios y funcionarios de la compañía.