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País
lunes 25 de julio de 2016, 01:00

Manga de infelices que no quieren progreso

Es curioso notar cómo con la sentencia abultada del Tribunal de Sentencia y la reacción en su contra del Pueblo se han intensificado los esfuerzos de todos los “amos” del Paraguay y sus subalternos del Gobierno por hundir a los campesinos de la masacre de Curuguaty en Marina Cué.

Pareciera que el escarmiento y miedo que quisieron crear con la masacre para dejarlos tranquilos por los ocho millones de hectáreas mal habidas con la masacre de Curuguaty se les viniera abajo a nivel nacional e internacional.

Según el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Eduardo Felippo, “en Paraguay hay una manga de infelices que nos quieren sacar (el progreso). Estos señores, por favor busquen una forma de llevar el sistema de vida y no molestando, creando inestabilidad”.

Además, aseguró que los labriegos crean problemas desde el este, oeste, norte y sur del país, dejando una imagen del Paraguay como problemática. No obstante, expresó que “este es un país sin problemas, donde la mayoría de las personas que trabajan bien, viven bien”.

De acuerdo con el titular de la UIP, los manifestantes campesinos “se agarran por cualquier cosa, el tema de Curuguaty es un tema de justicia”. De igual modo manifestó que el Congreso debe abocarse a su tarea de legislar y no tratar de meterse con otros poderes del Estado.

Por otra parte, en el mismo lugar, en la Asociación Rural de Paraguay (ARP), en su puesto de la Expo de Mariano Roque Alonso, habló el presidente de dicha asociación Luis Villasanti alegando que existen otros casos similares como el de Curuguaty, por ejemplo de Barrero Cué, la estancia Panambi y caso Pindó.

“Es grave cuando se crea un protocolo y no en defensa de la propiedad, si no del que delinque, que viola la propiedad privada, de aquellos que cierran rutas y calles”, declaró (Paraguay.com). Ya tienen miedo a los campesinos.