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Sucesos
domingo 10 de julio de 2016, 01:00

Mañana definen juicio que marcará a la Justicia, para bien o para mal

¿Qué paso en Curuguaty? El 15 de junio de 2012 se produjo la matanza de once campesinos y seis policías; hubo más de veinte heridos y a consecuencia de esto, el presidente Fernando Lugo fue destituido mediante un juicio político. A pesar de que mañana a las 13.00 culmina el juicio –de once campesinos por la muerte de los policías– con la lectura de la sentencia, después de 4 años y 26 días de haber ocurrido la tragedia en Marina Cué, la pregunta aún no fue respondida para la ciudadanía que reclama.

Desde hace una semana cinco mujeres se encuentran encadenadas frente al Palacio de Justicia, en reclamo de la libertad de los procesados. Tres son madres de ellos: Carmen Paredes, madre de Arnaldo Quintana; Angelina Paniagua, madre de Alcides Ramírez; y Élida Benítez, madre de Néstor y Adalberto Castro, y de Adolfo Castro, uno de los once campesinos fallecidos en la masacre. Las otras dos son las activistas Margarita Durán, historiadora, y Guillermina Kanonnikoff, víctima de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). Hace unos días recibieron la solidaridad y adhesión de miembros de la Conferencia de Religiosos del Paraguay (Conferpar).

Además de ellos, muchos otros sectores han sumado voces de protesta: organizaciones campesinas, activistas por los Derechos Humanos, estudiantes, decidieron unirse para pedir que no solamente se de la absolución a los campesinos, sino que se anule el juicio oral y público.

La percepción de la ciudadanía es que existe una gran contradicción en este juicio, lo que desnuda el montaje donde los campesinos están condenados de antemano; el hecho de no investigarse la muerte de los once labriegos muertos en el enfrentamiento, al igual que los policías, ya los ubica como culpables.

CONTRADICCIONES. Aparte de esta, existen otras contradicciones en el juicio. La Fiscalía identificó a Rubén Villalba con camisa colorada y una escopeta. Para la defensa, ese el campesino vestido de rojo era Avelino Pindú Espínola.

Desde un principio, el fiscal original del caso, Jalil Rachid, advirtió que la investigación no podría determinar quién mató a quién; por eso la acusación contra la mayoría de los procesados fue por tentativa de homicidio doloso. Sin embargo, los fiscales Néstor Ruiz, Liliana Alcaraz y Leonardi Guerrero –quienes quedaron a cargo del caso luego de que Rachid sea nombrado viceministro de Seguridad–, por primera vez pusieron nombre y cara a quienes habrían disparado y matado al subcomisario Erven Lovera: Rubén Villalba y Luis Olmedo.

Otra fue que la defensa apuntó a que hubo fuego cruzado entre los policías. Los fiscales, por su lado, dijeron que los campesinos dispararon a los policías. Inclusive en la acusación fiscal afirmaron que los efectivos policiales ingresaron sin portar armas. Ante esto, los policías se ratificaron ante el Tribunal de Sentencia. Pero la Fiscalía finalmente admitió que los uniformados utilizaron sus armas reglamentarias al ingresar a Marina Cué, ya que en las fotografía principal exhibida como evidencia se ve a dos uniformados con armas de guerra, pistolas y revólveres reglamentarios.

PROCESADOS. Los procesados son Rubén Villalba, Felipe Benítez Balmori, Luis Olmedo, Adalberto Castro, Arnaldo Quintana, Néstor Castro, Lucía Agüero, María Fani Olmedo, Dolores López, Juan Tillería, Alcides Ramón Ramírez y Felipe Nery Urbina.