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domingo 9 de octubre de 2011, 00:00

Luis Aguillón rompe silencio y cuenta asesinato de su esposa

A un año de la noche en que Graciela Fúster fue asesinada y él estuvo al borde de la muerte, el padrastro del exdefensor público Marcelo Fúster relató a ÚH los pormenores de la fatídica noche del 8 de octubre de 2010.

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Por Fernando Boccia

fernando-boccia@uhora.com.py

"Él tenía una vida bien formada. Trabajaba como defensor público de la Niñez y la Adolescencia, y su esposa era relatora de la Corte Suprema de Justicia. Yo creo que se jugó por el crimen perfecto", contó con su marcado acento chileno Luis Aguillón, padrastro de Marcelo Fúster. Este último, actualmente preso por el homicidio de su madre, Graciela Fúster.

La noche del 8 de octubre de 2010 una noticia sacudía a Asunción. Graciela Fúster fue brutalmente asesinada, a su marido Luis Aguillón intentaron degollarlo y Marcelo Fúster, hijo de la mujer asesinada, era detenido como supuesto autor del hecho.

A un año del crimen, Aguillón llegó hasta la redacción de ÚH y decidió hablar por primera vez sobre lo sucedido aquella fatídica noche.

CICATRICES. Las secuelas siguen a flor de piel, literalmente. Aguillón mantiene varias cicatrices en el cuello, por las heridas de cuchillo que le provocó su hijastro. Para salvar su vida, los médicos debieron realizarle una traqueotomía.

Pero si sobrevivió es porque Fúster lo dio por muerto, relató Aguillón, quien se arrastró hasta la calle y fue auxiliado por vecinos.

EL FESTEJO. "Ese día se estaba programando ir a celebrar las 37 semanas de embarazo de la esposa de Marcelo, Analía Miyasaki. Mi señora quedó en casa y yo fui a trabajar, en la Facultad de Ingeniería de la UniNorte, donde enseño. Quedamos en que me iban a pasar a buscar a las diez de la noche", comenzó relatando Aguillón.

El docente universitario se sorprendió al ver llegar casi a las once de la noche solamente a su hijastro. Este le manifestó que ya había llevado a su madre a la casa en la que vivía con su esposa, en el barrio Campo Grande de Asunción, donde ambas los aguardaban para festejar el embarazo.

"Cuando llegamos a su casa, me llamó la atención que todo estaba oscuro y muy silencioso. Uno jamás piensa, en la desgracia. Había una sola silla me acuerdo, que estaba de espalda a la escalera. Grité: '¡Hola!' al llegar y nadie me respondió", recordó Aguillón.

"Él subió las escaleras y me dijo que espere. Entonces me quedé de espalda a la escalera. No habrán pasado dos o tres minutos y sentí que me atacaban por la espalda. Me hirieron, me di vuelta y era él, me estaba atacando con dos cuchillos de cocina", narró.

"Me acuerdo de que le dije: 'Marcelo, ¿por qué me hacés esto si yo te quiero tanto?'. 'Es porque ustedes quieren vender la casa', me respondió", añadió el hombre.

Luego de recibir varios cuchillazos en el cuello y golpes con objetos contundentes en la cabeza, Aguillón fue arrastrado hasta el fondo de la casa.

Finalmente, el hombre pudo escapar de la casa y fue auxiliado por vecinos y una patrullera. Esa noche fue llevado a Emergencias Médicas, la Policía halló el cadáver de Graciela Fúster en la casa de su hijo y este último fue detenido.

"Al día siguiente, después de que me operaron, a la mañana la fiscala me dijo que no podía hablar porque me colocaron una traqueotomía. 'Le vamos a pasar un papel y un lápiz para que escriba quién le atacó', me pidió la fiscala. Con dificultad escribí el nombre de mi hijastro. Cuando ellos se alejaron escuché que alguien dijo: 'Viste, es el mismo tipo que mató a la señora'. Ahí yo supuse que mi esposa había muerto", rememoró Aguillón.

ESCAPÓ DE LA CASA ARRASTRÁNDOSE

Luego del ataque que recibió en el interior de la vivienda de su hijastro, Luis Aguillón se fue arrastrado hasta el patio del fondo de la casa intentando salvar su vida.

"Yo tenía heridas graves, prácticamente, me estaba muriendo. Él habrá pensado que todavía estaba vivo, pero que era cosa de tiempo. Yo me estaba desangrando", señaló Aguillón.

"Sentí que limpiaba, que trapeaba. Me imagino que estaba limpiando la sangre. A todo esto siento que él (Fúster) abre el portoncito mecánico de la entrada de vehículos y siento que no ingresa, sino que sale y no siento más sus pasos. Supongo que él habrá salido a la calle a tirar algo, tal vez mi cortaplumas, mi teléfono, que no aparecieron nunca más", recordó el hombre. "En el momento que él entraba por la puerta de enfrente, yo salí arrastrándome hacia la calle por el portón", añadió. Aguillón indicó que su hijastro realmente creyó que iba a poder quedar impune si lo mataba a él y a su madre, debido a que iba a pasar bastante tiempo antes de que alguien constate que desaparecieron. "Nosotros viajábamos mucho, además vivíamos juntos pero sin nadie más", mencionó Aguillón.

Asimismo, recordó que unos días antes del crimen, en una cena familiar, su hijastro preguntó a su madre varias veces sobre los horarios de trabajo de él. Por otro lado, Aguillón también manifestó que le parecía poco creíble que la esposa de Fúster, Analía Miyasaki, no haya escuchado nada esa noche, a pesar de que estaba en la casa.

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