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Mundo
miércoles 17 de agosto de 2016, 05:46

Los yihadistas tratan de resistir a golpe de coche bomba en Sirte

Sirte (Libia), 17 ago (EFE).- Los combates se recrudecieron hoy en el centro urbano de la devastada ciudad de Sirte, donde los yihadistas resisten a golpe mortal de coche bomba mientras la Alianza de milicias libia trata de seguir con su avance apoyada en su artillería y la aviación de Estados Unidos.

Ahmed Mislati, portavoz del hospital civil de Sirte, confirmó a Efe que cinco milicianos murieron y 70 más resultaron heridos en las últimas horas al estallar tres coches bomba, dos de ellos lanzados por los yihadistas contra fuerzas de la Alianza de milicias afín al gobierno de unidad libio designado por la ONU en marzo.

El tercero, que segó la vida de dos de los cinco milicianos e hirió a 25 más, formaba parte de una de las muchas barricadas que los fanáticos han levantado en los llamados distritos 1, 2 y 3, que forman el corazón de Sirte.

"La situación en el hospital es desesperada. Carecemos de medios y de medicinas. Aquí solo podemos estabilizar y esperar para enviar a los heridos en ambulancia y aviones medicalizados a Misrata", explicó el doctor.

Una de esas ambulancias fue alcanzada el martes por un obús de los yihadistas cuando salía del denominado "eje indio", bajo control de la Alianza desde el lunes, y circulaba junto al distrito 2, en el que se han centrado los combates en las últimas horas.

Reda Issa, portavoz de la Alianza en el centro de comando de la vecina localidad de Misrata, aseguró a Efe que el citado distrito está ya bajo control de las milicias aliadas y que los combates son ahora allí "residuales".

El próximo objetivo es conquistar el distrito 1, zona en la que los yihadistas lanzaron anoche, junto a una escuela, uno de los coches bomba que causó numerosos heridos, agregó.

Según Mohamed al Gasri, portavoz oficial de la Alianza, es en este distrito de centro urbano donde gran parte de los yihadistas se ha refugiado tras la conquista del vecino distrito 2, aunque muchos de ellos han tratado también de huir por el norte, donde está apostada la armada libia.

A este respecto, Ridá Aisa, almirante de la marina libia, negó algunas informaciones de prensa que apuntan a que una importante parte de los miembros de la Rama libia del Estado Islámico que combaten en Sirte hayan huido por mar.

"Han colocado numerosos coches bomba y motocicletas cargadas de explosivos", insistió Al Garsi.

"Pero ellos también han sufrido numerosas bajas. hemos encontrado los cadáveres de 20 yihadistas con las extremidades desmembradas y calcinados por el fuego de la artillería y por la veintena de bombardeos aéreos que apuntaron a los vehículos armados", subrayó a modo de ejemplo el militar.

En las últimas horas, las fuerzas de la alianza han logrado romper la resistencia yihadista y ampliar su control del centro urbano de Sirte, que los fanáticos tenían en su poder desde febrero de 2015.

El grueso de los combates se libra entre el barrio de Al Zafran y el denominado "eje de la India", una estratégica zona de casas bajas y callejones estrechos, situada en el entorno del Palacio de Congresos y la sede del la radio local, arrebatados a los yihadistas durante los bombardeos del fin de semana.

Asentados en la que es la ciudad natal del dictador libio Muamar al Gadafi -derrocado en 2011-, en enero de este año los yihadistas trataron de asaltar los vecinos puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, los más importantes del país.

Ante esta amenaza, milicias de Trípoli, de la ciudad de Misrata y partidarios del señor de la guerra y líder de la Fuerza de Defensa de las Instalaciones Petroleras, Ismail Jidhram, se unieron en junio al llamado gobierno de unidad designado por la ONU para expulsarlos del citado puerto mediterráneo.

Pero tras casi mes y medio de infructuoso asedio, el gobierno que preside Mohamad Fayez al Serraj se ha visto obligado a solicitar el apoyo aéreo de Estados Unidos, que bombardea de forma constante la ciudad desde el uno de agosto.

Esta intervención extranjera han sido fundamental en el avance de las milicias hacia el "eje indio" y los distritos 1, 3 y 2, en el centro de la ciudad, donde ahora la bandera libia ha sustituido al pendón negro yihadista.

Según explicó a Efe Issa, cerca de 400 combatientes libios han muerto en los dos meses de combate y alrededor de un millar han sufrido todo tipo de heridas.

Un alto coste para una batalla que más allá del éxito militar, el gobierno de unidad espera con impaciencia para tratar de frenar su abrupto descenso de popularidad y relanzar su hasta ahora fracasado intento de unir el país.

Mohamad abdel Kader