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Mundo
sábado 16 de julio de 2016, 11:26

Los Premios Platino representan al cine iberoamericano, dice Jayro Bustamante

Guatemala, 16 jul (EFE).- La película "Ixcanul" acude a la III edición de los Premios Platino con ocho nominaciones, un récord con el que finaliza su periplo mundial de la mejor forma posible: con unos galardones "que representan realmente el cine iberoamericano".

Con la emoción de un niño, a pesar de haber cosechado ya 46 premios con este filme rodado entre cafetales volcánicos, su director, Jayro Bustamante, expresa en una entrevista con Efe tanta ilusión por estas 8 candidaturas como por las primeras, y asegura que para él y su equipo, que acudirá casi al completo a la gala, son especiales.

"Es lindo terminarlo (el ciclo de vida) con estos premios que representan realmente el cine iberoamericano", subraya con el orgullo que además supone llevar la bandera guatemalteca a unos galardones de tanto nivel, en el que muchas de las películas participantes son de sus preferidas.

"Ixcanul" compite como mejor filme con "El clan", de Pablo Trapero, "El club", de Pablo Larraín; "Truman", de Cesc Gay o "El abrazo de la serpiente", de Ciro Guerra. Precisamente ésta última es una de "mis favoritas", reconoce Bustamante, un joven que vive a caballo entre Francia y Guatemala.

"Cuando uno ve la lista" de nominados, relata, se da cuenta de que "son las mejores películas de la temporada" y es por ello que ese "espíritu de competencia" está aparcado, queda en un segundo plano porque lo relevante son las postulaciones.

Lo fundamental, explica, es que los premios sean un canal de distribución que ahora mismo no existe.

Con un halo de tristeza que denota una voz quebrada, Bustamante reconoce que el séptimo arte sufre una desprotección casi endémica en la región, pues para ver películas independientes, fuera del cine comercial del afamado Hollywood, es necesario recurrir a la "parte ilícita": "He visto más cine de Iberoamérica en París que en Latinoamérica".

En Guatemala, apenas el 10 por ciento de la población tiene acceso a una sala de cine y en las existentes solo se exponen las grandes producciones de entretenimiento:"Fuera del cine comercial no vemos nada".

"No hay posibilidad de ver este tipo de cine", insiste, "y si te gusta y lo buscas te toca verlo de manera ilícita", reivindica el joven, que resalta la importancia de que la gente tome conciencia de que pagar su entrada "no es un gasto", sino una inversión.

"Es lo mínimo que uno puede hacer para comprarse ese viajecito que nos ofrece cada película", añade.

Bustamante reconoce una y otra vez el valor de los Premios Platino, organizados por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda) en colaboración con la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales, y cuya entrega se producirá el próximo 24 de julio en una ceremonia en la ciudad uruguaya de Punta del Este.

Ahí será la oportunidad perfecta para exponer otra vez su afamado filme, centrado en una muchacha perteneciente a la etnia kaqchiquel que se ve abocada a un matrimonio concertado por deseo de sus padres.

La película, el primer largometraje de este director, nacido en 1977, se centra en la historia de una muchacha -María Mercedes Coroy- y su madre -María Telón-, un relato que va de lo tierno a lo duro, puesto que se trata de reflejar la poética y las asperezas de los núcleos indígenas.

Del matrimonio concertado se pasa a un embarazo que echa a perder los planes de los progenitores, mientras que, como trasfondo a la situación de las muchachas obligadas a casarse con hombres a quienes no quieren, aflorará otra tragedia: la de los bebés robados.

El papel de la mujer es "importantísimo" en este ambiente, y el nombre de la película también lo denota, pues Ixcanul (que significa volcán) lleva el prefijo ix, que simula el género femenino, por hacer un paralelismo con la búsqueda de "erupción" y poder de las mujeres, como una "montaña fértil" y un "icono poderoso".

La historia surgió casi de casualidad. Bustamante conoció a la verdadera protagonista del filme, una mujer, de nombre María y de la etnia kaqchikel que vivió la historia en carne propia, y aunque hubo detalles adaptados lo cierto es que "todo venía en el paquete".

"Lo que hice al final fue respetar ese paquete que ella me vendía, en el que todo era perfecto y en el que todo encajaba", reconoce, al tiempo que enfatiza que esta peripecia forma parte de una realidad más cercana de lo que parece, y más cuando el 60 por ciento de la población, recuerda, es de origen maya.

En la mente de Bustamente está ya su próxima película, "Temblores", un filme de carácter urbano que se rodará en la capital y en el que se ofrecerá "la contraparte" de "Ixcanul", pasando de la complicada realidad de la mujer a los retos de la paternidad y la masculinidad.