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Opinión
jueves 26 de enero de 2017, 02:00

Los muertos de la ANR

Miguel H. López - TW: @miguelhache
Por Miguel H. Lopez

Este asunto de los muertos firmantes de las listas coloradas –del cartismo, el presidente Horacio Cartes– pidiendo la enmienda constitucional para la reelección presidencial (y una sarta de irregularidades afines) ya tiene carta de defunción. Sí. Así de necrótica es la situación.

Por más de que ahora los fiscales de la causa –que actúan por presión de las denuncias públicas, no porque sea su deber– empiezan a desplegar un show mediático haciendo gentiles allanamientos a la sede de la ANR, etc., después de que todas las evidencias fueran al TSJE (Tribunal Superior de Justicia Electoral) y regresaran, contaminándose de tantas maniobras posibles.

Para entender por qué el caso ya está muerto y enterrado, antes de que la investigación levante cabeza, solo necesitamos juntar una serie de elementos que surgieron en los últimos dos días (y un poco más). Un une con flecha para escolares.

El mismísimo presidente del TSJE, Jaime Bestard, salió ayer anticipando juicio y tratando de desactivar la culpa del Partido Colorado del grave delito de producir instrumento público de contenido falso. Alegó que aquello no era una iniciativa popular, por lo que básicamente no interesaba mucho el rigor en la certeza de los datos contenidos en las planillas. Bestard es un antiguo abogado y apoderado político colorado, venido a ministro de la Justicia Electoral, que desde todos los costados responde al cartismo. La idea, evidentemente, es colocar salvavidas para que al final nadie del partido de Gobierno sea imputado.

Luego, el presidente de la ANR, Pedro Alliana, acusó públicamente a los dirigentes de base de su partido de ser los culpables penales de las planillas con firmas de fallecidos y otras lindezas, y no él que entregó los documentos al TSJE. Todos sabemos que, como cabeza de organización, es su responsabilidad política y jurídica. Todo lo demás es maniobra para sacar la nalga a la jeringa.

Y para poner el moño a este primer acto de la novela de los muertos que firman, surge el fiscal Ángel Ramírez, adelantando el fallo de una pesquisa que apenas empieza: Alliana, la senadora Lilian Samaniego y el vicepresidente de la República, Juan Afara, no pueden ser imputados. Alega que no es prueba suficiente el hecho de que hayan sido ellos quienes presentaron los documentos falsificados al TSJE pidiendo la enmienda.

El caso se encamina a quedar en el folclórico vyroparei, una macanada. No habrá culpables ni responsables penales, menos políticos. A la larga, terminarán acusando a los muertos firmantes por no dejarles a los pillos de la dirigencia colorada descansar en paz...